6 de septiembre 2023 - 00:00

Casación intenta by pass para resolver situación de Figueroa con licencia que tiene que validar la Corte

Hoy al mediodía se define si acepta solicitar una “licencia extraordinaria” por 30 días para que pueda nominarse un subrogante. Solución intermedia de último minuto para “comprar tiempo” en Senado. Reunión muy tensa.

Ana María Figueroa
Ana María Figueroa

La reunión fue extremadamente tensa. Nueve integrantes de la Cámara Federal de Casación Penal fueron convocados a un acuerdo general que tenía un solo objetivo: terminar de resolver la situación de Ana María Figueroa, cuyo pliego para extender por cinco años más su permanencia más allá del límite legal de los 75 años no fue tratado por el Senado. Se habló de las “dificultades operativas” que empezaron a resentir la dinámica del tribunal. Entre ellas, la indefinición sobre los sorteos para la vocalía N° 10 que le correspondería a Figueroa, quien en el último plenario se autoexcluyó de votar más allá de la fecha de su cumpleaños para impedir eventuales nulidades; las instrucciones al personal que estaba a su cargo; y la representación institucional en actos protocolares de Casación que se encuentra en una situación inédita porque, además, Figueroa era su presidenta.

Si bien el impulso inicial de algunos de los jueces era votar para nominar a un subrogante, se encontraron con una postura firme de Figueroa que desplegó argumentos durante más de 20 minutos, al comienzo, para justificar por qué debía considerarse su continuidad como jueza, en el plan inicial que era aguardar hasta que el Senado dentro del actual año parlamentario pudiera prestarle acuerdo.

La presión modificó el escenario: luego de una reunión muy trabada con cruces múltiples, apareció la sugerencia de que Figueroa solicite a la Corte Suprema una licencia extraordinaria que le permita ganar 30 días a una eventual señal desde el Senado para su continuidad.

Eso dejó disconformes a los jueces que ya consideran que el escándalo podría traerle consecuencias a la propia Casación. Se acordó un cuarto intermedio hasta hoy a las 13 para que se vuelvan a reunir. Para que se descomprima la situación, debería ser la propia magistrada la que peticione ante el máximo Tribunal una licencia con carácter extraordinario. Si se aprueba o no, dependerá de los ministros. El siguiente paso sería sortear a algún camarista para ocupar temporalmente la vocalía de Figueroa. Si en esos 30 días -en caso de que la Corte lo valide- se perfecciona la continuidad, podría volver. De otro modo, reconocen en el tribunal, no le quedaría otro camino que abandonar.

Este panorama abre múltiples interrogantes. El primero se develará a primera hora porque Figueroa debe definir si encara la petición. Otro tipo de licencia debe ser firmada por los miembros de Casación. No hay votos suficientes que se la permitan. El siguiente punto es qué pasa si en algunas de las causas sorteadas con un subrogante se plantea que el juez natural debería ser Figueroa, mientras tenga en expectativa que la Corte el trámite de otorgamiento. En el primer piso de Comodoro Py reconocen que la situación es tan inusual que no hay remedios previstos ni es posible, todavía, prever qué consecuencias judiciales podría acarrear extender este conflicto.

Situada a la cabecera, Figueroa se defendió señalando una posible discriminación en su contra por una cuestión de género. Hubo jueces que evitaron dirigirse a ella, en un discreto metamensaje que implicaba no reconocerla como la titular del cuerpo. Esas gestualidades forman parte del lenguaje de los judiciales. A eso le siguió un fuerte cruce entre dos jueces, con un reproche personal que obligó a su interlocutor a levantarse de la silla. Javier Carbajo, en su experiencia previa como secretario de Casación exploró las alternativas vinculadas con las licencias que contempla el reglamento y descartó las que no aplicaban. La pregunta que le hicieron sus colegas a Figueroa fue si ella se consideraba “impedida” de ejercer. Respondió que no. El “impedimento” es una de las posibilidades existentes para nombrar subrogantes.

Alejandro Slokar sugirió entonces que evaluara la licencia extraordinaria. Tendría que ser Mariano Borinsky, como vicepresidente primero en ejercicio de las facultades de presidencia el que remita a la Corte el pedido. Un paso formal pero que le pasaría el paquete a la Corte que ha venido observando con atención todo lo que sucede en torno a este tema. Figueroa caviló pero el resto le hizo saber que no había mucho margen y apuntaron a 24 horas de cuarto intermedio para que tomara la decisión. Para los que consideran agotadas las instancias para permanecer como Diego Barroetaveña, Guillermo Yacobucci o Carlos Mahiques, esto no fue más que prolongar algo que inevitablemente deberían resolver hoy, en caso de tener que nombrar a un reemplazo. Figueroa asustó a algunos cuando advirtió que la reunión se estaba grabando, aunque una distracción al comienzo olvidaron dar la orden de inicio al registro que al final no se produjo nunca.

La eventual licencia de Figueroa tiene un condimento adicional que puede repercutir en los fallos: el artículo 399 del Código Procesal Penal de la Nación que fija los requisitos para una sentencia afirma que “si uno de los jueces no pudiese suscribir la sentencia por impedimento ulterior a la deliberación, esto se hará constar y aquella valdrá sin esa firma”. Es decir que si tuviese escrito un voto para un caso en el que participó, tendría que incluirse en una hipotética sentencia.