Catarata de problemas

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Resultaba al menos extraño que en la rueda anterior, y en el exterior, se enarbolara lo de Berlusconi como una «noticia buena» (y cuando lo que viene detrás pudiera ser, tranquilamente, un estado de caos italiano).

No tardó nada en darse vuelta el interesado análisis, para colocarlo ayer como una preocupación de orden mayor y capaz de generar una caída tipo «dominó» que empezó por arrastrar a los europeos, pegó en Wall Street y se dirigió -sin perder fuerza- a talar indicadores del Mercosur. Un 3,15% fue lo que pasó el Dow Jones, en medida algo más acotada el Bovespa -con un 2,5%- pero cobrando altura para nuestro recinto. Que, por si algo faltaba para poner a la rueda contra las cuerdas, vio cómo el sistema bursátil que mueve los paneles, se fue de viaje por más de dos horas y media. Resultado de ello, tener que convenir en alargar el horario hasta las 18... y rezar. Lo que quedó en el cierre fue lo que se estableció como máximo de diferencia, entre pico mayor -«2787»- y el mínimo del día en «2675» puntos. En tal nivel se clausuró, sin reacción alguna y solamente al amparo de oferta resignada a tener que apretar los papeles en las manos, antes de lanzar partidas que podían llevar la baja a terrenos muy serios. Sólo «7» títulos con positivo, por «45» en derrape, donde el común porcentual de líderes se movió desde piso en cerca del 4% y hasta máximo -Mirgor- del 8% de caída.

Fue jornada con catarata de hechos adversos, unos del exterior, otros de propia cosecha, quedando con el 4,2% de derrape y que gracias a un volumen vuelto atrás, medido en sus dosis de venta, pudo hacer menos duro todavía el descenso. No más de $ 34 millones efectivos y final con serio temor. La Bolsa, temblando.

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