Cine: la hora de la comedia

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«La vida es una mezcla de géneros», dispara Victoria Galardi, cuando le preguntan si su opera prima «Amorosa soledad» es una comedia dramática o romántica. «Lo único claro es que se trata de una comedia», sintetiza su codirector, Martín Carranza. Y ambos coinciden en que «es una historia chiquita», y que la protagonista Inés Efron «es muy graciosa». Por ahí comienza el diálogo.
Periodista: Por suerte han sacado a relucir la veta de comediante de Inés Efron.
Victoria Galardi: Ella es muy graciosa en la vida real. Hasta ahora, salvo en «Cara de queso», le tocaron personajes oscuros de adolescente, que todavía puede hacer porque es muy buena actriz, pero nosotros le dimos un papel distinto, donde ya se muestra como jovencita. Lo interesante es que apenas llegó al casting nos ofreció una lista de amigas diciéndonos que podían hacer ese personaje mejor que ella. La elegimos enseguida. Parece frágil, porque pesa 40 kilos, pero es de carácter firme, y muy cálida.
P.: ¿Cómo surge esta película?
V.G.: A partir de una separación personal. Luego me dije «a nadie le va a interesar mi vida», y empecé a agregar cosas de un montón de amigas mías, como una que va a la farmacia con el mismo placer con que otras van a la zapatería. El mismo nombre Soledad lo tomé de una amiga, pero solo el nombre.
P.: ¿Ellas lo saben?
V.G.: Se van a enterar en la premiere.
P.: Mientras, nos enteramos de lo que ustedes han hecho antes de esta opera prima.
V.G.: A los 22 años vendí por primera vez un guión a una productora. Pero al ver la película, no sé dónde estaban los errores, pero no era lo que yo había escrito. En cambio «Amorosa soledad» salió como queríamos. Solo dos escenas quedaron afuera: una por problemas técnicos, y otra porque no se ajustaba al estilo buscado.
M.C.: Y yo a los 22 empecé el escalafón para ayudante de dirección. Antes fui meritorio en «El Evangelio según Marcos», de Carlos Saura. Trabajé con Alberto Lecchi, Ayala, Olivera, Musa, Maci, Agresti, Montalbano, Rodríguez Peila, y particularmente con Taratuto y Bielinsky. De todos ellos aprendí que no conviene llegar al set sin ensayo previo ni una mínima planificación. Solo Alejandro Agresti confía en su instinto (pero tiene la habilidad de resolver situaciones complejas a una velocidad increíble). Por eso, nosotros ensayamos mucho cada escena de «Amorosa soledad». Armábamos la puesta con el director de fotografía, todo el equipo sabía cuál era el plano siguiente.
V.G.: Las posibles reescrituras se hicieron durante los ensayos. Cuando llegamos al set, nada de improvisación: los actores siguieron el diálogo escrito. Solo una vez, y previo acuerdo con nosotros, Inés agregó un bocadillo.
M.C.: Y se nota un poquito la sorpresa de Fabián Vena al escucharla, que era lo que queríamos.
P.: Después vino la sorpresa para ustedes, con el premio del Jurado de la Juventud, compuesto por 350 chicos, en San Sebastián.
M.C.: Nos presentamos el último día, a sala llena (750 butacas) pero sin ninguna expectativa. «Hunger» venía ganando todas las encuestas de la semana. Y de pronto salimos ganadores.
V.G.: Creo que nos eligieron porque se trataba de una comedia. Estaban tan contentos y agradecidos, después de haber visto dramas toda la semana. Las preguntas fueron llamativas. Querían saber sobre la hipocondría, y por qué la chica se queda con el menos lindo (el otro es Nicolás Pauls). Y les sorprendía no ver miseria, tratándose de una película argentina.
P.: ¿Y qué harán ustedes, desde ahora?
M.C.: El 12 vamos al Festival de Miami, y el 20 abrimos el de Toulouse. Luego, mientras armo otro proyecto, no descarto seguir en la asistencia de dirección como forma de vida.
V.G.: Yo hice otro guión en el mismo tono de comedia, y también sobre algo que conozco de cerca, la vida en mi pueblo, San Martín de los Andes.

Entrevista de Paraná Sendrós

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