10 de abril 2015 - 00:00

Clave: la Corte destraba juicio AMIA (parte II)

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
 Dos movimientos tuvieron lugar ayer en distintos escenarios de la Justicia. La finalidad fue la misma: que el juicio por la supuestas irregularidades en la investigación del caso AMIA comience cuanto antes. Un objetivo que desde hace un mes y medio obsesiona a Ricardo Lorenzetti.

Esta semana, la Corte Suprema recibió el informe del tribunal a cargo del juicio. Jorge Gorini, presidente de dicho tribunal, detalló las demoras que genera la instrucción suplementaria y afirmó que el proceso recién puede comenzar en 2016. Esa contestación fue inesperada para los ministros, cuya primera reacción fue requerir la declasificación de los archivos de la SIDE del atentado a la Embajada de Israel, giro que ayer esta representación diplomática celebró en un comunicado.

A ese primer reflejo público, visible, siguió la real "politik", que es la verdadera capacidad de la Corte de digitar lo que acontece en las instancias inferiores. Luego de numerosos contactos (y de un plenario de superintendencia en la Casación Penal Federal), anoche Lorenzetti conoció el dato de que, de concretarse ciertos ajustes logísticos, el juicio por las irregularidades del caso AMIA estaría en condiciones de comenzar en el segundo semestre de este año. Sería en el tribunal que integran Gorini, Néstor Costabel y Karina Perilli.

En paralelo a estos movimientos, ayer oficialismo y oposición avalaron en el Consejo de la Magistratura las ternas para la creación de dos nuevos tribunales para el fuero federal. Si para el tribunal designado era imposible iniciar la secuela del juicio AMIA, uno de estos dos nuevos tribunales podría ser el escenario del debate.

El giro de nombres al Ejecutivo es un dato no menor, porque quiebra con semanas de bloqueo. El kirchnerismo tiene mayoría simple en el plenario, pero precisa de 2/3 para impulsar concursos. El dictamen de los nuevos tribunales lo firmó el juez Leónidas Moldes, que viene a representar una suerte de tercera vía entre la rivalidad que protagonizan sus pares, la camarista Gabriela Vázquez y el juez Luis Cabral. La primera, más cercana al oficialismo; y el segundo, más distante en la superficie, pero abierto a la negociación, siempre que ésta sea discreta.

Fuera de ese entendimiento, al cual el kirchnerismo suscribió, la parálisis en cuestiones de peso (como vacantes en despachos estratégicos) se mantiene y ayer agregó un episodio que hace tiempo no se veía, cuando el senador oficialista Pablo González se trenzó en un duro cruce verbal con el radical Ángel Rozas, quien sólo atinó a recordarle que es preferible no introducir debates que no figuren previamente en el plenario.

Con el frente externo en vía de resolución y el juicio por AMIA más encauzado, ahora a Lorenzetti le restan resolver los avatares internos, que siempre son más espinosos. La Corte tiene que expedirse sobre el planteo del exjuez Juan José Galeano, quien asegura que no puede ir a juicio porque ya fue sobreseído por Gabriel Cavallo. Hasta ahora, en el cuarto piso, la aritmética para ese fallo, sigue siendo esquiva.