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Colombia recibió con resquemor un polémico documental
El documental en el que Juan Pablo Escobar pide perdón a hijos de víctimas de su padre narcotraficante, tuvo buena respuesta de público colombiano y críticas entre tibias y negativas.
«La escena de la reconciliación es lo más estremecedor y tiene unas dimensiones que no se pueden medir todavía», escribe Fernando Gómez, de «Cromos». «Insólita gestión de paz», dice «El tiempo», y define a la obra como «no despreciable», señalando que además revela la complicidad de la propia Nicaragua sandinista con el famoso traficante, mientras Darío Fernando Patiño, director de noticias de Caracol, la ve como «una apuesta muy arriesgada acerca de un hijo arrepentido que se declara inocente (.) Fuera del país tendrá aplausos, pero acá es difícil que no se vea con el corazón», lo cual significa con la memoria del dolor. En entrevistas, Escobar hijo debió responder preguntas como «¿No es ofensivo ver en las salas de cine al hijo del mayor asesino de Colombia pidiendo perdón por los pecados de su padre? ¿La gente querrá ver algo así? ¿Puede ser un ejemplo para los jóvenes el hijo del mayor asesino de Colombia? ¿Le contará a la justicia lo que sabe del cartel de Medellín?».
Esto último, porque justo dos semanas antes, desde la cárcel, un miembro de ese cartel, John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, declaró que Escobar hijo, entonces de 14 años, había participado en el asesinato de un capitán de policía ocurrido en 1992. Un asunto que contribuye a la polémica. Incluso hay quien rechaza el film desde su mismo título, porque «en la perspectiva católica, el pecado sugiere perdón. No la comparto porque además, Colombia es un Estado laico. Lo que hizo Escobar no fue pecar, sino asesinar y corromper» (lo que motivó varias cartas de lectores explicándole al redactor laico que asesinato y corrupción también son pecados, y de los mayores).
P.S.

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