29 de diciembre 2008 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Tabaré Vázquez
Tabaré Vázquez
MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Dan algo en la cantina de La Nación que hace que algunos domingos sus columnistas coincidan no ya en diagnóstico, sino en los argumentos. Morales Solá apuesta fuerte a que «el kirchnerismo, como ciclo histórico, está terminado», aunque sindica la expresión en «un gobernador» cuya identidad resguarda sin motivo aparente. Este pronóstico lo explica por el método instaurado por los Kirchner en el Gobierno: un jefe autoritario con funcionarios sumisos. Ese jefe es Néstor Kirchner, que manda sin cargo formal; es decir, tampoco está sujeto a los controles legales a que deben someterse los funcionarios, algo que crea cargos y responsabilidades que él elude como antes Chiche Duhalde y Hugo Toledo (dos funcionarios fantasmales de Eduardo Duhalde, que gobernaban sin tener despacho). La Presidente, afirma el columnista, «casi no gobierna», se ha copiado de los modos exasperantes de su esposo y ahora reta a sus ministros en actos públicos. Lo hizo la semana que pasó al recordarle a Débora Giorgi que debía publicar anuncios en el Boletín Oficial.
Dejándose llevar por la glándula de la profecía, el columnista avanza sobre los temores del peronismo a enfrentar desde la debilidad un ballottage en 2011. Uno de los dirigentes que cita Morales Solá sin identificar afirma que siempre les costó llegar al 50% de los votos, pero que esta vez les costará llegar al 40%.
Agorero, se prende también de las repercusiones de la denuncia que hizo Elisa Carrió contra Néstor Kirchner, magnificada al punto que el propio juez debió aclarar el viernes que sólo instruyó que se hicieran las certificaciones de empresas y personas aludidas en la presentación. El público parece hoy en la Argentina dispuesto a creer de todo del actual Gobierno, pero el camino de esta denuncia es lento y quizás áspero. Ya la Corte Suprema de Justicia dijo antes que un gabinete no se forma para constituir una asociación ilícita, figura que se le quiso aplicar a Carlos Menem y que ahora usa Carrió en su andanada contra Kirchner y sus funcionarios. Con ese criterio, Menem fue exculpado de ese delito mafioso -la pertenencia a una banda- por la anterior Corte Suprema, que siguió la opinión jurídica de Raúl Zaffaroni, expuesta cuando no era aún ministro de la Corte. De ahí que usar la figura de asociación ilícita puede ser una tentación en el momento de la denuncia -ya que es un delito que no tiene excarcelación del procesado si se la caratula de esa manera-, pero cuando suban los apelaciones, seguramente caerán esos reproches.
Para terminar de mortificarlo a Kirchner, el columnista se permite aleccionarlo con frases del presidente Tabaré Vázquez, que es socialista -algo que Kirchner quiere simular que es sin serlo- y además está peleado con el santacruceño. ¿Y los buenos quiénes son?, se preguntará el lector de este columnista. Para él son «los productores del fértil campo argentino», otros enemigos jurados de Kirchner.
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VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Les reconoce algo esta vez Van der Kooy a los Kirchner: han recuperado la iniciativa después de la derrota ante el campo. La prueba es que han pasado leyes en el Congreso con holgura de votos. Habría que preguntarse, sin embargo, qué mérito -fuera de la sociología y del periodismo- es ése de tener la iniciativa. Podría pensarse que el talento político puede estar en usar la iniciativa de otros en beneficio propio. Que le aprueben al oficialismo leyes como la privatización de Aerolíneas o la sepultura a las AFJP se parece mucho -entre legisladores- a cazar leones en un zoológico: son proyectos que el Gobierno emprendió porque sabía que tendría asegurado un voto mayoritario y podía así alzar banderas de victoria con bajo costo político.
Detecta también Van der Kooy la caída de adhesiones que registra el Gobierno en la opinión pública y la incapacidad de Cristina de Kirchner de encontrar una identidad propia como presidente. Dramático, porque ya lleva un año en el cargo y si no aprendió en ese lapso, nada indica que vaya a hacerlo en lo que le resta de mandato. También presume el columnista que cada vez que Kirchner ataca a Julio Cobos hace subir al mendocino en las encuestas.
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GRONDONA, MARIANO. La Nación. Víctima de la misma pitanza que sirven en la cantina del diario, el columnista vaticina desastres para la Argentina si el Gobierno no cambia. Postula que hay tres desafíos para el país: 1) el económico, que es el más leve, porque cuando asuma Barack Obama, todo mejorará. Así de simple. 2) El político. Es el más grave porque en 2009 arriesga el Gobierno el control del Congreso. Eso puede implicar -según el resultado- un aterrizaje suave u otro forzoso por parte del Gobierno, al cual el profesor Grondona ya le extiende el certificado de defunción. Según ocurra una derrota o un triunfo del kirchnerismo en las próximas elecciones, advenirá el tercer desafío, que es el institucional. Si cae el sistema, habrá que reconstruirlo; si no, habrá que ir, se ilusiona Grondona, hacia una «democracia republicana y progresista», sistema que el profesor debería tener a bien explicar en qué consiste.

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