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Comentarios políticos del fin de semana
Jorge Bergoglio
- Morales Solá, Joaquín. La Nación. Columna dedicada a hacer una exégesis de la Corte Suprema de Justicia, en medio de una crisis institucional que, a pesar del ya evidente desgaste otoñal, no logra resolverse. En la nota de este domingo todos acuden al máximo tribunal para que resuelva lo que la política no puede. Postura que ante todo los supremos quieren evitar, según señaló públicamente el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti en su discurso de apertura del año judicial.
Según el periodista, el tribunal se pronunciaría el breve sobre los decretos de Necesidad y Urgencia, que sólo justificarían en «casos verdaderamente graves y excepcionales». Un pronunciamiento que, de acuerdo al periodista, chocaría de frente con los DNU dictados recientemente por Cristina de Kirchner ya que «decidieron sobre cuestiones que necesitan de leyes y, consecuentemente, de la aprobación del Congreso».
La segunda parte de la columna está dedicada a los múltiples cruces que el Ejecutivo ha protagonizado en las últimas semanas con los integrantes del fuero en lo Contencioso Administrativo, y que el viernes pasado tuvieron un nuevo pico de tensión con la orden de arresto frustrada contra el padre de la jueza María José Sarmiento. En este punto, el periodista no da rodeos y acusa al oficialismo de usar la vida privada «como extorsión de la política».
En medio del rosario de las disquisiciones, penurias y temores de los representantes del Poder Judicial está, probablemente, el comentario más interesante de la columna: el periodista asegura que el enredo legal que provocó la pelea por las reservas del Banco Central ha convertido a la política «en materia de curiosidad sólo para obsesivos y fastidiosos leguleyos. No es una mala estrategia del matrimonio gobernante, que de esa manera le está pasando el costo de su derrota electoral a toda la política». Para el columnista el supuesto efecto somnífero del debate por los DNU hasta habría afectado los números de varios presidenciables que van cuesta abajo, sin precisar ningún nombre ni fuente estadística. Siguiendo esta lógica, la crisis que desataron los DNU de Cristina de Kirchner podría ser el arma más efectiva para desgastar a la oposición.


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