15 de julio 2010 - 00:00

Cómo entretener con una fórmula conocida

Tom Cruise y Cameron Diaz tienen buena química, aunque sus actuaciones no son el fuerte de «Encuentro explosivo», film de super acción que mantiene atrapado al espectador durante sus casi dos horas.
Tom Cruise y Cameron Diaz tienen buena química, aunque sus actuaciones no son el fuerte de «Encuentro explosivo», film de super acción que mantiene atrapado al espectador durante sus casi dos horas.
«Encuentro explosivo» (Knight and Day, EE.UU., 2010, habl. en inglés) Dir.: J. Mangold. Int.: T. Cruise, C. Diaz, P. Sarsgaard, J. Molla.

Como pocos directores modernos, James Mangold tiene la capacidad de cambiar de género y estilo sin perder personalidad. Por eso, luego de filmar dos obras maestras de temas totalmente distintos como el drama biográfico sobre Johnny Cash, «I walk the line» (Johnny y June: Pasión y locura), y el western «El tren de las 3 y 10 a Yuma», aparece ahora con un film de super acción descerebrada que, sin embargo, sigue manteniendo su sello autoral.

La película empieza con el encuentro aparentemente casual en un aeropuerto entre dos pasajeros que no tienen nada en común, dos personajes que, en este tipo de películas, desaparecen bajo los rostros de sus protagonistas, Tom Cruise y Cameron Diaz. Ella es una chica un poco atolondrada y demasiado entusiasmada por el carisma de este galán, que resulta ser una especie de super espía renegado perseguido por todo tipo de fuerzas de seguridad. Toda la primera secuencia de acción en el avión que toma la pareja protagónica exhibe el talento de Mangold para sorprender al espectador, dándole una vuelta de tuerca original a una situación, que por otro lado -y más allá del agregado del humor que sostiene todo el film-, podría llegar a lucir un tanto remanida.

Pero si la trama no es lo más novedoso del mundo, la manera en la que está presentada sí incluye varios climax asombrosos, empezando por una alucinante persecución en medio de los toros de San Fermín para la que está armado todo el argumento (y que justificaría por si sola el precio de la entrada al cine). Hay muchas ideas narrativas interesantes, y una realmente original, que sirve para explicar el humor negro general: la obsesión del espía Cruise por drogar a cada rato a Cameron Diaz para que no se interponga en sus constantes combates y fugas imposibles. Esto redunda en que ella pueda desvanecerse en una autopista y despertar en una isla tropical o en medio de la nieve de los Alpes Suizos.

Las actuaciones no son especialmente el fuerte de estas típicas megaproducciones hollywoodenses, pero de todos modos Cameron Diaz y Tom Cruise logran generar una química especiamente divertida a lo largo de todo el film, que se vuelve recomendable por el talento del director para mantener atrapado al espectador durante casi dos horas a base de buenos recursos puramente cinematográficos.

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