16 de agosto 2010 - 00:00

Complejo Bach en buenas manos: Zhu Xiao Mei

La artista china brindó una interpretación introspectiva, contenida y madura de las «Variaciones Goldberg», y aunque no fue técnicamente impecable, su humildad y sabiduría conquistaron al Colón, que la ovacionó.
La artista china brindó una interpretación introspectiva, contenida y madura de las «Variaciones Goldberg», y aunque no fue técnicamente impecable, su humildad y sabiduría conquistaron al Colón, que la ovacionó.
Festivales Musicales de Buenos Aires, sexto concierto de abono. Recital de Z. Xiao Mei (piano). «Variaciones Goldberg» BWV 988 de J. S. Bach. (Teatro Colón, 11 de agosto). 

La ejecución completa en Buenos Aires de una obra de las proporciones y dificultades de las «Variaciones Goldberg» BWV 988 de Johann Sebastian Bach es siempre un acontecimiento, aunque algunas no cuenten con difusión masiva (como sucedió con las que brindaron los excelentes clavecinistas Mario Raskin en noviembre pasado y Alessandro Sbrizzi en marzo). Mucho más lo es cuando el marco es el Teatro Colón, en el que la música del gran compositor no había sonado desde su reapertura. Y llegó de la mano de la asociación que más hace por la difusión de su obra, Festivales Musicales.

El «Aria con diversas variaciones para un teclado de dos manuales» es conocida por la posteridad como «Variaciones Goldberg» merced a una historia relatada por su primer biógrafo Johann Nikolaus Forkel y cuya autenticidad está en duda, según la cual fueron escritas con el objetivo de que un alumno del autor, Johann Gottlieb Goldberg, las tocara para entretener las noches en vela de su patrón, el conde Hermann von Keyserlingk. Sea o no real esa génesis, lo cierto es que la obra gozó de gran popularidad desde mediados del siglo XX y fue objeto de varias transcripciones hasta hoy: para trío de cuerdas, dos guitarras clásicas, órgano y cello, dos violas da gamba, guitarra eléctrica, arpa, cuarteto de flautas dulces o de trombone, etcétera.

Al haber sido escritas las «Variaciones», como se dijo, para un teclado doble, en la reducción al teclado único del piano es inevitable la omisión de algunas notas cuando las líneas se cruzan. Pese a todo son numerosos los pianistas que han llevado las «Goldberg» al disco (el primero fue Rudolf Serkin en 1928) y en conciertos en todo el mundo, y Zhu Xiao Mei es una de ellos.

En el recital del miércoles pasado la artista china brindó una interpretación introspectiva, contenida y madura. Un público concentrado y respetuoso la fue siguiendo a través del peregrinaje que parte de un aria sencilla y recorre 30 formas distintas de tratar el mismo bajo, para volver a exponer el aria; aquí Mei llevó al piano al mínimo de su sonido, como si fueran ella y el instrumento los que se alejaran hacia el infinito. Aunque no se trató de una ejecución técnicamente impecable, la sabiduría y la humildad de Mei, una artista superior, conquistaron a un Colón que la ovacionó. Bach, el gran ausente entre los nombres en torno a la cúpula de la sala, había llenado por espacio de una hora el aire con su arquitectura perfecta e inalterable.

M.P.

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