10 de enero 2011 - 00:00

Complica a Netanyahu demolición de hotel en Jerusalén este

La demolición de un edificio ubicado en la parte árabe de Jerusalén, que en los años 30 habitaba el mufti de esa ciudad y que recientemente funcionaba como un hotel, provocó ayer la ira de un grupo de palestinos. Israel avanza con su política de ampliación de asentamientos.
La demolición de un edificio ubicado en la parte árabe de Jerusalén, que en los años 30 habitaba el mufti de esa ciudad y que recientemente funcionaba como un hotel, provocó ayer la ira de un grupo de palestinos. Israel avanza con su política de ampliación de asentamientos.
Jerusalén - La demolición de un sector de un hotel histórico en Jerusalén oriental, una zona habitada mayormente por árabes, generó una enérgica reacción de la Autoridad Palestina (AP), y parecía hacer sucumbir del todo la posibilidad de un relanzamiento de las conversaciones de paz en Medio Oriente.

Gran parte del hotel Shepherd, ubicado en el barrio de Sheij Jarrah, en el territorio ocupado por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967, fue destruida en las primeras horas de ayer para emprender un proyecto inmobiliario privado.

La avanzada de las excavadoras y topadoras sobre el hotel, planeado en los años 30 por el gran mufti Haj Amin al-Huseini (quien tendría más tarde buen vínculo con Adolf Hitler), se produjo tras un largo debate y advertencias de la AP e internacionales, y amenaza con dejar a Israel más aislado, más allá del apoyo clave de Estados Unidos.

En esa línea, el ministro palestino de Relaciones Exteriores, Riyad al-Malki, dijo ayer que la mayoría de los países del mundo, entre ellos los de la Unión Europea, reconocerá en 2011 a Palestina como Estado, tras entrevistarse con su homóloga española, Trinidad Jiménez. «La ministra española me dijo que la Unión Europea iba a reconocer a un Estado palestino a principios de septiembre» próximo, declaró Malki, sin precisar cuando se produjo esta entrevista con Jiménez. Ello se sumaría al reconocimiento del Estado palestino que ya han hecho países latinoamericanos como Brasil, la Argentina, Bolivia y, el viernes pasado, Chile.

Una ola de avales a Palestina por parte de los principales países europeos (Malki dio por descontado que al menos España lo dará) significaría para Israel un revés más contundente que el que representa la decisión adoptada recientemente por países de Latinoamérica.

En referencia a la demolición del hotel Shepherd, Abu Rudeina, vocero del presidente de la AP, Mahmud Abás, indicó: «Al actuar de esta forma, Israel arruinó todos los esfuerzos estadounidenses y puso fin a cualquier posibilidad de reanudar las negociaciones», que ya se encontraban en punto muerto.

Incluso la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, alertó ayer que la demolición de parte del hotel «socava los esfuerzos de paz para conseguir una solución basada en dos Estados».

Las excavadoras destruyeron un ala del hotel que data del período en el que Jordania controlaba el este de Jerusalén y toda la región de Cisjordania, entre 1948 y 1967, en tanto no fue afectado el resto del edificio histórico. El Shephard fue construido en los años 30 por el mufti Huseini.

Tras ser decomisado en 1967 por el Estado israelí, en 1985 el empresario judío-estadounidense Irving Moskowitz lo compró por un millón de dólares. El año pasado obtuvo el permiso del Comité de Planificación Urbana de Jerusalén para levantar un asentamiento, que consistirá en veinte viviendas, un estacionamiento de tres plantas y una ruta de acceso.

Moskowitz es un conocido multimillonario vinculado con la derecha israelí y el movimiento colonizador y, desde hace años, financia todo tipo de iniciativas judías en los asentamientos.

Medio centenar de personas, en su mayoría activistas israelíes, se concentró frente al lugar para protestar contra la medida, informó el portavoz del Movimiento de Solidaridad con Sheij Jarrah, Avner Inbar.

Por el contrario, uno de los miembros de la organización pro colonización Ateret Cohanim, Daniel Luria, manifestó su entusiasmo por la demolición. «Estos sonidos son especiales. Es como destruir la casa de Hitler o de Himmler», dijo a la edición digital del diario Yediot Aharonot, en referencia al apoyo a los nazis del mufti Al-Huseini.

Agencias EFE, AFP y Reuters

Dejá tu comentario