Con el triunfo atragantado

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San Lorenzo acariciaba su segundo triunfo consecutivo que lo ponía más cerca de salir de la Promoción y el grito se le quedó en la garganta, porque Nicolás Tagliafico en el cuarto minuto de adicional (Delfino había dado cinco) empalmó de cabeza un centro y le dio el empate a Banfield.

El partido había sido parejo y muy luchado. Los dos necesitados de puntos se dedicaron a pelear en la mitad de la cancha, por lo que hubo pocas situaciones de gol.

Era un típico partido del «que hace el gol gana» y lo había logrado San Lorenzo en una gran jugada del incansable Julio Buffarini por derecha, que desbordó y mandó un centro a la cabeza de Carlos Bueno, que conectó con precisión superando a Cristian Lucchetti.

San Lorenzo había conseguido la ventaja a base de presión, pero con el resultado a favor retrocedió sus líneas para defenderlo y dejó crecer a Banfield, que lo atacó con tres delanteros, con el ingreso de Hernán Rodrigo López.

Banfield no tuvo claridad, y por eso Pablo Migliore no tenía demasiado trabajo, a pesar de que la pelota estaba cerca de su área. El árbitro Germán Delfino, de correcta actuación, dio 5 minutos de tiempo adicional que se jugaron a puro centro y rechazo, hasta que en el último centro la cabeza de Tagliafico le dio el empate a Banfield.

La alegría de San Lorenzo de pronto se transformó en bronca y la desilusión de Banfield en algarabía. Fue una postal de lo apasionante que es el fútbol, porque un público que estaba bullicioso se quedó en silencio y otro que estaba callado y mascullando bronca, de pronto estalló de felicidad.

Caruso se quejó de lo que consideró un exceso de tiempo adicional, aunque después reconoció que el árbitro dirigió bien y Eduardo Acevedo habló del merecimiento de Banfield «que no fue menos de San Lorenzo». Se llevaron un punto cada uno, pero San Lorenzo se quedó con el triunfo atragantado.

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