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Consideran "imposible" avanzar contra YPF-Chevron
La presentación del jueves pasado del escrito del fondo buitre Elliott ante los tribunales de San Francisco contra la Argentina es directa. Asegura que el país vivió una década de crecimiento de su economía y las reservas, que actúa de “mala fe” y en contra de las leyes norteamericanas, que no tiene sentido seguir atendiendo los reclamos del país en cuanto a sus “inmunidades”, que están claras las relaciones comerciales entre YPF y Chevron, que la petrolera argentina es parte del Estado y hasta
Ayer, sobre las posibilidades reales de un embargo sobre los activos de YPF, la compañía que dirige Miguel Galuccio aclaró que un avance judicial de este tipo es imposible, ya que la petrolera "es una empresa independiente y gobernada como tal, según la legislación vigente". Aseguró, además, que "sus activos no pertenecen a la República Argentina y, por ende, no son embargables por acreedores de la República Argentina" y "mucho menos podrían ser los activos de sus socios", en este caso Chevron. Se asegura también que "en la República Argentina, YPF ostenta un 49% de accionistas minoritarios, quienes también tienen representación en el directorio de la empresa" y que "el Gobierno de la empresa se realiza de acuerdo con lo dispuesto en las estrictas normas del mercado de capitales, que aseguran que la gestión de los activos sociales sea efectuada en pos de la persecución del interés de la sociedad, con exclusión de cualquier otro interés, incluso el del accionista controlante o un grupo de accionistas, todo lo cual obsta a que los bienes de YPF tengan otro destino que no sea el de generar valor para la totalidad de sus accionistas y puedan ser objeto de acciones por los acreedores de cualquiera de sus socios". En el caso de Chevron, la petrolera norteamericana coincide con la visión de su socia argentina, al afirmar que se trata de una compañía privada que sólo firmó un acuerdo para la explotación de un área del complejo de Vaca Muerta.
Las argumentaciones de Elliott para reclamarle a la Justicia de California que, primero, avance en el proceso de "Discovery", según la autorización que les dio a los fondos buitre la Corte Suprema de los Estados Unidos en junio pasado. Esto es, la facultad de reclamarles a los bancos o empresas, en cualquier Estado, para que informen sobre los activos financieros y físicos que el Estado argentino tenga directa o indirectamente en ese país. Según las argumentaciones de los fondos buitre, en su presentación del jueves pasado en los tribunales de San Francisco, California, la Justicia norteamericana no sólo debería avanzar en el "Discovery" de las cuentas del Estado argentino, sino también de las empresas donde la Nación tenga acciones y los socios que hayan firmado acuerdos con estas compañías. Allí es donde Elliott avanza sobre YPF, al considerarla propiedad de la Argentina. Como se descarta que la petrolera renacionalizada no tiene activos financieros en ese Estado, el fondo buitre pide que el "Discovery" avance sobre Chevron.
Para un segundo paso, una vez que las cuentas estén a la vista de la Justicia, y luego de una eventual sentencia definitiva de Griesa avalando que se avance sobre activos embargables, Elliott puede reclamarles a los jueces que se tome a estos activos financieros (los de Chevron) como pasibles de ser enajenados.
Desde Buenos Aires se considera esta alternativa como casi utópica y casi imposible de analizar judicialmente por parte de los magistrados norteamericanos. El hecho es que de peticionar Elliott sobre esta alternativa, en el menor de los casos la petrolera de los Estados Unidos deberá hacer frente a un juicio contra el fondo de Paul Singer en los tribunales de San Francisco. La intención del fondo buitre puede ser así doble. Por un lado, si se le diera, poder cobrarse la demanda original de unos u$s 1.330 millones (u$s 1.600 millones actualizados), a partir de la liquidación de activos físicos como los de Chevron. Como esto es más que difícil, la idea de mínima del fondo buitre es volver a molestar a la Argentina con potenciales embargos y demandas judiciales varias, para presionar al país en medio de las negociaciones que el fondo de Paul Singer está manteniendo en el bufete de Pollack en Nueva York.
En el escrito presentado ante la Justicia de San Francisco, el fondo buitre insiste en la "mala fe y acciones fraudulentas" de parte de la Argentina, en que el país "disfrutó de una década de fuerte crecimiento y de alza en las reservas que ahora están en los u$s 40 millones" y que "los lazos entre Chevron y la Argentina están bien documentados". En este sentido, Elliott le reclama a la Justicia que Chevron le informe sobre: inversiones en hidrocarburos en la Argentina, los directivos de la petrolera que mantienen en comunicaciones habituales con el país, todos los pagos que Chevron le haya efectuado ya al país, los que al día de hoy suman más de u$s 2.000 millones.

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