- ámbito
- Edición Impresa
Constructora nipona es la empresa más antigua
La japonesa Kongó Gumi viene construyendo templos budistas desde 578, lo que la hace la empresa más antigua del mundo. En la foto de 1930 se ve a un grupo de obreros en una de sus obras. En 2006 fue absorbida por un competidor y dejó de ser operada por la familia que la fundó hace más de 1.400 años.
En total se estima que hay unas 2.000 compañías cuya continuidad supera largamente los cien años, desde constructoras a empresas periodísticas, desde cervecerías a fundiciones.
Sin embargo, en América Latina -y como era previsible- la firma más antigua y que aún subsiste con la misma razón social y el mismo objeto es un establecimiento agropecuario. Se trata de la estancia Los Lingues, que desde 1575 produce vinos, tiene uno de los establos más magníficos del mundo y hoy es un hospedaje de lujo. Sigue en manos de la misma familia que la fundó, quince generaciones después.
En Estados Unidos las dos empresas más «veteranas» también son sendos establecimientos agropecuarios, ambos fundados a mediados del siglo XVII.
Obviamente, no es casual que de la lista de empresas más viejas que subsisten casi 1400 años después de su fundación, cinco sean japonesas. Según el listado elaborado por varias organizaciones, entre ellas la Tokyo Shoko Research, el Bank of Korea y hasta el Libro Guinness de los récords, recién en el sexto lugar aparece el restorán austríaco St. Peter, mencionado en un documento oficial de 803.
Más acá en el tiempo y hasta en el espacio, en el año 1000 se fundaron dos empresas paradigmáticas: la fundición italiana Marinelli, que se inició fabricando campanas, y la bodega-hostería francesa Chateau de Goulaine.
En general, y según estudios de las fuentes mencionadas más la aseguradora Allianz, la longevidad en los negocios está íntimamente vinculada a la condición de empresa familiar de los longevos. Como tales, además, suelen emplear (salvo excepciones) a menos de 300 personas.
En 1040 se fundó en Alemania la cervecería Weihenstephan en el convento de Saint Stephan, y actualmente es operada por la Universidad Tecnológica de Munich, luego de que en 1803 la invasión napoleónica la secularizara y demoliera el convento. Es la cervecera más antigua del planeta; por apenas 50 años le gana a sus connacionales de Weltenburguer.
Entre los primeros 200 puestos se encuentra una enorme mayoría de firmas dedicadas a la hotelería, la elaboración de vinos, coñac y cerveza y las metalúrgicas. En 1288 aparece el nombre más conocido para los argentinos: la finesa-sueca Stora Enso, que nació minera y hoy es la principal productora de pulpa y papel del mundo. Stora Enso tenía un proyecto industrial en las inmediaciones de la planta de Botnia en Fray Bentos, pero desistió ante la resistencia del otro lado del río. Su principal accionista es la familia de Raoul Wallemberg, el diplomático sueco que salvó centenares de vidas durante el régimen nazi y fue asesinado por el ejército soviético. La empresa fue fundada en 1288.
Otra cervecera, en este caso belga, también es parte de la realidad argentina: en 1366 (65° en la lista) se creó Stella Artois, base del grupo Interbrew, hoy asociada a la brasileña AmBev (Brahma) en el grupo InBev, y dueña de la local Quilmes y de la estadounidense Anheuser-Busch (Budweiser) entre otras.
Seguramente los bombones, golosinas y confituras que confecciona la nipona Surugaya son deliciosos: sólo así se explica que exista desde 1461, lo que la convierte en la confitería más vieja del mundo. Lo mismo vale para la suiza Geska, que hace quesos desde 1463.
Según todos los registros, el banco más antiguo del mundo es el italiano Monte dei Paschi di Siena, fundado en 1472. En 1526, también en Italia, abrió sus puertas la fábrica de armas de fuego Beretta, de la que algunos siglos más tarde su modelo 418 sería la pistola preferida de los primeros James Bond.
La empresa española de más edad es Codorniú, la bodega que hace el célebre «cava» -vino espumante-, que abrió sus puertas en 1551; ese mismo año y en Holanda se estableció la licorería Erven Lucas Bols.
Otros nombres conocidos con historias pluricentenarias: la naviera nipona Aoki (1615); la fabricante de instrumentos de percusión Zildjian (1623), cuyos platillos son usados por todos los bateristas del mundo; el whisky escocés Haig (1626); la fabricante de salsa de soja Kikkoman (1630); el diario London Gazette y el grupo francés Saint Gobain (1665); el teatro Comedie Française (1680); la aseguradora Lloyds of London (1688); la constructora japonesa Sumitomo (1691); los tés Twinings (1706); la aseguradora Royal & Sun Alliance (1710); el coñac Remy Martin (1724); la bodega Moet & Chandon (1743); los relojes suizos Vacheron Constantin (1755) y las porcelanas de Sevres (1756). El resto es historia «reciente».


Dejá tu comentario