14 de enero 2016 - 00:32

"Construyeron al criminal perfecto de la película"

• EXCLUSIVO: LA ÚNICA ENTREVISTA QUE DIO PÉREZ CORRADI CUANDO ESTUVO PRESO EN EZEIZA

La única entrevista que Ibar Esteban Pérez Corradi le dio a un periodista fue en noviembre de 2011. Allí aseguraba que lo habían detenido sin pruebas concretas y que no conocía a Aníbal Fernández.
La única entrevista que Ibar Esteban Pérez Corradi le dio a un periodista fue en noviembre de 2011. Allí aseguraba que lo habían detenido sin pruebas concretas y que no conocía a Aníbal Fernández.
 El hombre más buscado de la Argentina alguna vez estuvo detenido en el mismo lugar donde ahora se alojan los tres prófugos -ahora recapturados- más célebres del verano argentino.

El financista Ibar Esteban Pérez Corradi permaneció privado de su libertad durante más de tres años en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, donde concedió la única entrevista de su vida a un periodista que hoy trabaja en Ámbito Financiero. Las vueltas del destino: a Pérez Corradi se lo sindica como el autor intelectual del triple crimen por el que fueron condenados los hermanos Lanatta y Schillaci.

"Conmigo construyeron al criminal perfecto y me detuvieron sin pruebas concretas", aseguraba en aquel reportaje realizado a fines de noviembre de 2011 y publicado por el semanario El Guardián.

"Con la intención de perjudicar al Gobierno, llegaron a decir que yo era el testaferro de Aníbal Fernández, entre otras barbaridades, y yo ni siquiera lo conozco al ministro", afirmaba por entonces.

Periodista: Para muchos, usted fue el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez.

Ibar Esteban Pérez Corradi:
Se dijeron muchas cosas sobre mí, la mayor parte de las cuales no son ciertas. Ésta es una de ellas. Hubo varias declaraciones en la causa de la ruta de la efedrina que pretendieron involucrarme con el tráfico de precursores y con el asesinato de Forza, Ferrón y Bina, pero tengo la constancia de que esos testigos falsos fueron plantados para perjudicarme judicialmente y sacarme plata.

P.: ¿Qué relación lo unía con Martín Lanatta?

I.E.P.C.: A Lanatta me lo presentó Sebastián Forza. Yo necesitaba solicitar un permiso para portar armas al Renar y él cumplía tareas de gestor en el organismo, por lo que me facilitó el acceso a una capacitación imprescindible para obtener esa licencia. No me imagino a Lanatta como una persona capaz de hacer lo que se le imputa, me pareció siempre un tipo re- tranquilo.

P.: También se dijo que usted tenía vínculos con el llamado Rey de la Efedrina, Mario Segovia, que le había financiado varias.

I.E.P.C.:
Ése es otro absurdo. A Segovia lo conocí acá en el penal de Ezeiza. El que hacía negocios con este personaje era Forza. Yo nunca tuve nada que ver con la compra y venta de efedrina para la producción de anfetaminas, en ese negocio nunca entré. En cambio a Segovia le encontraron las pruebas que demuestran cómo compraba y vendía esta sustancia a los mexicanos.

P.: ¿Y quién cree que pudo haber estado detrás del asesinato de los tres empresarios?

I.E.P.C.:
Es un secreto a voces que Forza trabajaba para la DEA. A mí uno de los traficantes mexicanos me dijo que Forza le había mostrado un papel membretado donde constaba que él trabajaba para la agencia antinarcóticos estadounidense. Varios meses antes de su asesinato, a Sebastián lo habían mandado a apretar, incluso intentaron secuestrarlo, pero nadie nunca investigó esta pista ni a estas personas, ligadas a la mafia de los medicamentos.

P.: ¿Por qué lo requiere la Justicia norteamericana?

I.E.P.C.:
Ellos piden mi extradición porque me imputan haber intentado ingresar ilegalmente a los Estados Unidos 1.500 comprimidos de oxicodona, un medicamento derivado del opio que es utilizado por los pacientes con cáncer. La jueza federal Sandra Arroyo Salgado concedió la extradición, nosotros apelamos ante la Corte Suprema y no hizo lugar a nuestra apelación. Si todavía no me mandaron a juicio allá es porque apareció esta causa conexa con la de la mafia de los medicamentos en donde se me imputa haber lavado 300 mil pesos en cheques de La Bancaria, la mitad de los cuales vinieron rechazados. La jueza Arroyo Salgado llegó a decir que yo me había entregado como una estrategia para fugarme. Nada más alejado de la realidad.

P.: ¿Y usted se considera víctima de una campaña para desprestigiar al Gobierno?

I.E.P.C.:
Por supuesto, yo sólo soy un preso político de la Justicia argentina.

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