"El Gobierno decidió hacer un default selectivo en el mercado interno y no en el externo" y dio prioridad a seguir pagando las deudas en bonos soberanos y de la petrolera estatal PDVSA para eludir el riesgo de embargos, explicó el economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Luis Oliveros.
Las deudas con importadores de automotores y autopartes, alimentos, salud, químicos y con aerolíneas superan los 14.000 millones de dólares, precisa por su lado el exgerente del Banco Central de Venezuela, José Guerra, quien también señala que "se ha incurrido en un default comercial, una suspensión de pagos".
En el país que cuenta con las mayores reservas petroleras del mundo pero que importa casi todo lo que consume, las deudas impagas acosan a una economía de escasez, en la que faltan de forma crónica uno de cada cuatro alimentos y medicamentos.
Muchas industrias están paralizadas por falta de insumos -entre ellas cinco ensambladoras de autos- y las compañìas aéreas reducen drásticamente sus vuelos o abandonan el mercado, como los casos de Air Canada y Alitalia.
"Es válido preguntarse si hay un default parcial", dice Francisco Ibarra, economista en la consultora Econométrica.
"El país -agrega- está ajustado en términos de divisas desde hace mucho tiempo. Esos fondos que el Gobierno decía que existían (para garantizar las importaciones) no están", señala en alusión a una compleja estructura de fondos gubernamentales parafiscales en divisas, manejados con opacidad.
El fallecido presidente Hugo Chávez (1998-2013) planeó conducir a Venezuela al "socialismo del siglo XXI" con una economía centralizada e intervenida por el Estado mediante rígidos controles de precios, de producción y del tipo de cambio desde 2003. Sin embargo, el modelo del "nuevo orden económico interno de transición al socialismo" (como lo define el Gobierno) soporta una inflación del 60% y un crónico desabastecimiento que generaron meses de sangrientas protestas con saldo de 42 muertos y 800 heridos (ver nota aparte).
El Gobierno descree que ese clima de revueltas obedezca a la economía, y lo achaca a un "intento de golpe de Estado" de la derecha radical.
Desde que asumió hace trece meses, el presidente Nicolás Maduro ha evitado medidas impopulares como recortar el gasto público para reducir un déficit estimado en un 15% del Producto Bruto Interno y rechazó enfáticamente al menos una decena de veces la posibilidad de una nueva devaluación.
Los analistas dudan acerca de si el Gobierno, en cuyo gabinete conviven radicales marxistas, muchos militares nacionalistas de izquierda y algunos pragmáticos de bajo perfil, avanzará en reformas que los expertos juzgan indispensables.
"Este desequilibrio es insostenible. Debe venir una transición en el chavismo sobre el modelo político y económico", dijo Ibarra. Sin embargo, duda que se apliquen los ajustes porque "son drásticos, muy difíciles de adoptar con gente (dentro del Gobierno) que no se pone de acuerdo", opinó.
De todas formas, cuando el dólar llegó a cotizar doce veces más en el ilegal mercado paralelo que en el oficial, el Gobierno realizó una devaluación encubierta desdoblando el tipo de cambio en tres para distintos sectores de la economía: 6,30 bolívares por dólar, 10 y 50 por billete verde.
Entretanto los empresarios, en un contexto de aplicación de una Ley de Precios que regula las ganancias, advirtieron sobre la caída de stocks y la nula reposición de mercancías por falta de divisas (el Gobierno debe liquidar las divisas que deben recibir los empresarios).
El Gobierno había prometido un presupuesto de divisas de 42.000 millones de dólares para "garantizar el 80% de todos los requerimientos" en producción, alimentación, salud y educación.
Este es "uno de los gravísimos problemas" que paralizó la producción, con "dólares que ahora parecen no existir", asevera Richard Obuchi, economista y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).
Aunque se afirma que PDVSA exporta casi 100.000 millones de dólares por año, la cifra es aproximada porque la petrolera todavía no difundió su informe auditado de 2013.
Lo que sí se confirma es que las reservas del Banco Central se desplomaron en un tercio durante 2013, al caer de 30.000 millones a poco más de 20.000 millones de dólares.
| Agencia AFP |


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