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Corinne Bailey Rae sedujo al público
Ante un Gran Rex casi lleno, Corinne Bailey Rae se presentó por primera vez en la Argentina con un estupendo recital.
Con sólo dos discos en su haber y uno solo mundialmente conocido, la inglesa Corinne Bailey Rae sólo podía atraer público al Gran Rex entre los fans de sus dos gandes hits de ese primer disco. De una artista con apenas un par de grabaciones de estudio, muchas veces lo que hay que esperar es una performace ajustada y standard, pero Rae brindó algo bastante más que lo justo en su primer concierto en la Argentina.
La cantante empezó explicando con su voz suave y seductora que no iba a ir directamente a sus temas conocidos, ya que quería presentar su nueva producción, lo que hizo a continuación interpretando varias impactantes canciones de su flamante disco «The Sea», con momentos sorprendentemente rockeros. que se manifestaron a través de todo el show, mas allá del estilo predominante de soul suave, jazz y bossa nova.
Sibien la voz de Corinne fue siempre la estrella, su banda tuvo aportes importantes, empezando por los sonidos vintage -ya sea órgano tipo Hammond, o incluso sintetizadores setentistas. Por el pianista Steve Brown, o por la guitarra de John McCallum, que sin intentar ocupar un lugar predominante, se despachó un solo rockero sin desperdicio. Claro, cuando empezarona a sonar los hits más conocidos, como «Put Your Records On», el público que casi llenaba el Gran Rex emitió una exclamación al unísono, pero la artista no le dio a ese tema un lugar distinto del de los otros temas -algunos incluso mejores- de su concierto. «Like A Star», con un comienzo suave y un lento e inexorable crescendo, tuvo una rendición más extensa e interesante, mientras que un cover de Bob Marley, «Is This Love» no tuvo arreglos ni una presencia que justifiquen demsiado su inclusión, igual que un poco inspirado solo de batería del potente pero no siempre bien integrado percusionista Luke Flowers.
Al final, luego de un set sorprendente de temas nuevos, viejos y covers, justamente -y a pedido de un fan argentino, tal como explicó Corinne- el final fue una soberbia versión de «Que sera, sera» el tema que cantaba Doris Day en una pelicula de Hitchcock («En manos del destino») pero en una versión inspirada en el cover de Sly & the Family Stone. Con toda la fuerza del mejor soul negro, y un sorprendente apoyo vocal del guitarrista McCallum, este extenso tema cerró un show que no sólo mostró el talento vocal de la cantante, sino su capacidad de sorprender al público.


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