20 de noviembre 2015 - 00:15

Crecen dudas por asesinato de empresario

 El caso es un misterio y plantea muchos recorridos que conducen a ninguna parte. El abogado Miguel Ángel Gómez, de 66 años, fue secuestrado, torturado y asesinado en La Plata. ¿Se peleó con algún grupo por dinero? ¿Debía plata a alguien peligroso? ¿Le debían dinero por alguna transacción? ¿Fue un cliente que no quedó conforme con su trabajo? ¿O el crimen tiene relación con la política?

Gómez, especializado en el Derecho Civil y Comercial, en los últimos años estaba más vinculado al mundo empresarial e industrial. A tal punto que hasta hace unos meses fue el presidente de la Cámara Empresaria del Polígono Industrial de Berisso (Cepib). Había llegado a esa institución como asesor de una industria metalúrgica.

La investigación por "homicidio" está en manos de la titular de la UFI 7 de La Plata, la fiscal Virginia Bravo, quien cuenta con un grupo de investigadores de la DDI de la capital provincial que están abocados a reunir evidencias que, por ahora, no han logrado mayores avances. Pero habrá que esperar el trabajo que se está haciendo, además de escuchar a los testigos, con el análisis de la evidencia secuestrada en el expediente. En especial, esperan encontrar alguna respuesta en el teléfono del abogado Gómez, que quedó en el interior de su auto, a centímetros del cadáver.

Gómez hizo su carrera profesional, y también política, en el municipio de la Costa, donde estuvo radicado en la ciudad de Mar de Ajó y en la que construyó su estudio especializado en el derecho civil y comercial. El abogado estaba matriculado en Dolores, cabecera del Departamento Judicial que abarca a los municipios de la costa.

Tiene 4 hijos de dos matrimonios anteriores. Se casó por tercera vez con Paola Irala (39), con quien vivía desde hacía varios años en City Bell, en la zona norte de La Plata y con quien tenía una hija de 2 años. Ante los investigadores, allegados contaron que seguía atendiendo clientes en su casa platense. Pero también, desde su juventud, Gómez estuvo vinculado a la política, ocupando distintos cargos públicos. Es más, en la actualidad se lo mencionaba relacionado con dirigentes provinciales.

Lo último certero que se conoce de Gómez fue lo que contó, también en la investigación, su esposa. "Ya vuelvo", le habría dicho a la mujer en la noche del domingo en su casa de City Bell. Se subió al auto Gol Trend blanco, a nombre de una hija, y arrancó. Terminaba de ver el debate presidencial. ¿Viajó hacia Buenos Aires? ¿Tenía una reunión? Aún se sabe muy poco, aunque las cámaras de seguridad podrían aportar algo de luz.

Él o los asesinos sólo se llevaron su billetera. Todo lo demás quedó dentro del auto. El vehículo fue encontrado, con algunos rastros de que intentaron prenderlo fuego, en un camino de tierra de 143 y 511, en una zona semirrural. El cadáver de Gómez estaba en el asiento trasero. Los forenses, tras la autopsia, determinaron que tenía 7 cortes en el cuello, tórax, rostro y cabeza. Además lo torturaron quemándolo con agua hirviendo. Le habían tapado los ojos y la boca con una cinta de embalar, tras maniatarlo con una corbata y ponerle una bolsa de nylon en la cabeza. Sospechan que murió ahogado con su sangre.

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