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Crisis política, ya un clásico griego
El nuevo retraso para acordar dónde ahorrar los 11.600 millones de euros que se le exige se produce cuando Atenas tiene, literalmente, a los expertos de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional esperando en la puerta a que se anuncien medidas concretas.
Por el momento, los dirigentes políticos se limitaron ayer a anunciar vagamente que hay acuerdo en la estrategia a seguir, pero no en el cómo. «Hay acuerdo en la estrategia de Gobierno», reconoció Fotis Kuvelis, jefe del centroizquierdista Dimar, tras una reunión con el primer ministro conservador, Andonis Samarás y el líder del socialdemócrata Pasok, Evangelos Venizelos.
En el mismo tono, Venizelos se refirió a un «marco estratégico» pero, de nuevo, sin mencionar si, como especulan los medios, habrá más recortes a las pensiones o a los salarios públicos.
Para lograr el deseado aplazamiento, Grecia deberá demostrar que es capaz de aplicar las medidas exigidas y, para ello, especificar cómo ahorrará esos 11.600 millones.
Lo antes posible porque, como reconoció ayer mismo el vocero gubernamental, Simos Kedikoglu, el tiempo es ahora el mayor adversario de Grecia. Mientras las autoridades no presenten una propuesta creíble, la troika de prestamistas que forman el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo no liberarán el siguiente tramo del préstamo dado al país a cambio de austeridad.
Ese dinero, unos 31.000 millones de euros, es necesario para afrontar la recapitalización de los bancos prevista para otoño, los pagos de deuda que vencen en los próximos meses y los gastos ordinarios del Estado.
Agencia EFE

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