16 de enero 2009 - 00:00

Cristina espera parte médico antes de ir a Cuba

Este mediodía, Cristina de Kirchner tendrá el último parte médico para resolver, al menos dentro del aspecto de su salud, si efectivamente está en condiciones de emprender el postergado viaje a Cuba. Desde Olivos se descarta que no habrá problemas y que únicamente algunas recomendaciones de último momento sobre cómo manejarse con el calor de la isla quedarían para que los doctores que llevan su caso avalen la salida de la jefa de Estado. Si esto ocurre, el sábado por la noche Cristina de Kirchner tomará el avión oficial que la llevar a La Habana.
Otra confirmación sobre este viaje aclaró un panorama complicado y alegró a los organizadores locales de la presencia de Cristina de Kirchner en la isla. La doctora Hilda Molina no presionará para que haya un encuentro personal con la Presidente, y tampoco hará declaraciones públicas críticas a la presencia de la argentina o incluso al régimen cubano. En los últimos días desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina que dirige Jorge Taiana, hubo comunicaciones con el Gobierno cubano donde continuaron las conversaciones sobre el tema. Allí hubo coincidencia plena en aceptar las reglas de juego del régimen, que apuntan a sacar lo máximo posible de la agenda pública bilateral el caso de la doctora, y esperar a que dentro de unos dos o tres meses Molina reciba la autorización personal de Raúl Castro para visitar a su hijo y nietos argentinos. A esta altura, coinciden en ambos lados, no se trata de una cuestión entre Fidel Castro y Molina, sino una cuestión política de la isla, que no puede permitir el viaje de un ciudadano fuera del Estado bajo presión mediática; ya que esto determinaría una automática rueda de presiones internacionales por varios presos políticos internos. La cuestión era comprendida desde Buenos Aires. Sin embargo, para avanzar en esta línea faltaba encadenar un eslabón: las declaraciones de la propia Molina. Aparentemente, en las últimas horas la doctora aceptó la recomendación, no habrá reunión con Cristina de Kirchner en La Habana ni declaraciones rebeldes de la doctora. Para lograr esto, la Argentina tuvo un aliado en la enfermedad de la Presidente. En los últimos días se logró llegar a un contacto directo con Molina para hablar sobre la situación y explicarle que las perspectivas son positivas pero que se necesitaba su colaboración.
Desde La Habana, el subsecretario de Relaciones Interamericanas de la Cancillería, Agustín Colombo Sierra, cerró además el contenido de una serie de acuerdos que firmarán la Presidente y Raúl Castro. Se trata de unos protocolos para transferir tecnología y sustituir importaciones en biotecnología y evaluación de tratamientos de pacientes con sida. Los empresarios están interesados en producir en la Argentina tecnología clave para el pronóstico y la evaluación del tratamiento de pacientes que padecen sida o son portadores del virus HIV. El acuerdo para la implementación de este proyecto de la industria biotecnológica será firmado entre la empresa cubana CIMAB y la argentina GEPROC.
CIMAB es comercializadora de productos elaborados por instituciones científicas cubanas y concretó asociaciones comerciales con más de 25 compañías en todo el mundo.
Se calcula que la Argentina podría iniciar la fabricación en dos años y se estima que el proyecto de transferencia tecnológica implicaría una inversión total de 1.600.000 dólares. Los empresarios dicen que la cifra es conveniente porque se calcula que el país gasta dos millones anuales sólo por importar este tipo de reactivos.
En su etapa inicial, calculan que se daría ocupación directa a 50 personas entre científicos y administrativos, sin contar la ocupación indirecta. Luego, la necesidad de incrementar la producción demandaría incorporar más personal al expandir el mercado a otros países como Chile y Uruguay.
Asimismo, este proyecto se sumaría a otros desarrollos que se están concretando con la Universidad Nacional del Litoral, en el marco de la política nacional de sustitución de importaciones.

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