Cristina-Mujica: pacto para cumplir fallo de La Haya

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Cristina de Kirchner y José Pepe Mujica pactaron ayer un esquema bilateral para «administrar» el cumplimiento del fallo de tribunal de La Haya sobre el conflicto de Botnia, que se conocerá el 20 de abril próximo, a las 10 de la mañana, hora de Buenos Aires.

El uruguayo voló, ayer, en helicóptero de Montevideo a Olivos para reunirse con la Presidente y acordar que los cancilleres Jorge Taiana y Luis Almagro oficiarán como «enlaces» entre gobiernos para coordinar la aplicación del dictamen de los jueces internacionales.

Aunque, de antemano, habían advertido que acatarían el fallo -lo que es una obviedad-, el encuentro entre Mujica y Cristina de Kirchner asoma como la ratificación de que, sea cual fuere el resultado del diferendo, se buscará preservar el vínculo entre la Argentina y Uruguay.

La visita tuvo, por eso, un valor gestual. Mujica eligió Buenos Aires como su primera salida, relámpago, como presidente (en pocos días viajará a Venezuela a verse con Hugo Chávez). Una señal de buena voluntad luego de los tironeos entre los Kirchner y Tabaré Vázquez.

Anticipó, además, otro guiño: avalará «intensamente», según confían fuentes de la Casa Rosada, la proclamación de Néstor Kirchner como titular de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), prevista para principios de mayo durante una cumbre convocada en Buenos Aires.

El caso Botnia fue el factor crítico que impidió que el patagónico desembarque antes en la UNASUR cuando Vázquez advirtió que vetaría su designación, planteo que derivó en el rechazo del Perú de Alan García y reactivó las reservas de Álvaro Uribe.

Pero poco antes de asumir, Mujica sostuvo que él no tenía que levantar el veto a Kirchner porque nunca se lo había puesto. Fue más lejos: dijo que «jamás vetaría a un argentino». Fue allí, tras una gestión de Rafael Correa, que se comenzó a preparar el encuentro en la Argentina.

Suspenso

Al salir de la quinta de Olivos, Aníbal Fernández aseguró que no hubo menciones sobre esa cuestión. Negador compulsivo, el jefe de Gabinete obvió que el último tramo de la charla de 45 minutos entre los presidentes giró en torno a ese tema, que se resolverá el 4 de mayo en Buenos Aires.

El quilmeño le aportó una cuota de suspenso. «No se tocó el tema de la UNASUR porque dentro de poco habrá una reunión, y se habló del tema del gas y los dragados de puertos». En realidad, se habló sobre el dragado del canal Martín García, que figura en todas las agendas bilaterales por pedido de Uruguay.

El pacto para «administrar» el fallo de La Haya tiene, como eje central, un interrogante. En caso que el tribunal resuelva a favor de Uruguay, el Gobierno argentino debería encontrarle una solución al capítulo de los asambleístas que mantienen cortado el puente que une Gualeguaychú y Fray Bentos.

En términos formales, el asunto del corte del puente no aparece en el expediente que discute La Haya, pero forma parte de los factores críticos para el día después. Uruguay busca algún tipo de garantías de que, así como el Gobierno se comprometió a acatar lo resuelto, también accionará para liberar ese paso fronterizo.

Necesidad

La cordialidad de Mujica -que el viernes había pedido turno para verse con Cristina- responde a un interés particular, ligado con la necesidad de gas, que negoció con Evo Morales pero que depende de la colaboración argentina para llegar hasta Uruguay.

Ese país requiere de la logística argentina para recibir el gas que le promete Bolivia aunque, luego, dependerá de la voluntad del Gobierno de Morales para cumplir con los volúmenes de envío. La Argentina conoce, en carne propia, las dificultades en ese frente.

El transporte de gas, más una solución ordenada con el corte del puente entre Gualeguaychú y Fray Bentos, aparecen como la contribución argentina que espera Mujica a cambio de destrabar la designación de Kirchner al frente de la UNASUR, más allá de que anoche el canciller Almagro sostuvo que, todavía, el Gobierno uruguayo no tiene posición tomada sobre las autoridades de ese organismo continental.

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