7 de abril 2011 - 00:00

Cristina se mostró, de lejos, con un De la Sota silbado

Cristina de Kirchner, ayer, pisó Córdoba, se mostró con todas las variantes K, entre ellas el gobernador Juan Schiaretti.
Cristina de Kirchner, ayer, pisó Córdoba, se mostró con todas las variantes K, entre ellas el gobernador Juan Schiaretti.
El primer ensayo público de empatía entre Cristina de Kirchner y José Manuel de la Sota tuvo una banda musical inoportuna: militantes K silbaron y abuchearon al exgobernador cuando apareció, en pantalla, durante una teleconferencia con la Presidente.

Tras varias postergaciones, la Presidente desembarcó ayer en Córdoba con una agenda institucional, pero ya con el calendario local definido -se vota el 7 de agosto- también con un componente político luego de acordar, mano a mano con De la Sota, un esquema conjunto para la provincia.

Pero el kirchnerismo local aguó el show. Un grupo de militantes alineados con Daniel Giacomino, intendente de la ciudad y posible colector K en la elección de gobernador, silbó al exgobernador -que apareció, en video, desde Laboulaye- y a Schiaretti. La Presidente, ajena, ignoró el episodio.

El gobernador, en cambio, reaccionó al final del acto. «A mí no me hacen mella los silbidos de un centenar de intolerantes, porque yo peleé en serio contra la dictadura, mientras otros estaban escondidos debajo de la cama. En esa experiencia, yo aprendí a ser tolerante», dijo.

El abucheo a los dos referentes del PJ puede leerse, en cierto modo, como un desafío a la Presidente. Cristina de Kirchner, como contó ayer este diario, selló un pacto con De la Sota para que sea su candidato oficial en la provincia.

El acuerdo contempla la posible existencia de una boleta colectora, la elección por consenso del candidato a vice -quizá, más oportuno, es hablar de candidata- y el diseño de la lista de diputados nacionales donde la Presidente pide prioridad.

Al margen de su menú específico de inauguraciones -desde obras de infraestructura hasta antenas de TV digital-, Cristina de Kirchner sobrevoló, en su discurso, las particularidades del armado cordobés y eligió, como siempre, un libreto genérico y alejado de los roces mundanos.

«Este modelo debe ser profundizado e institucionalizado. Me hubiera gustado que él pudiera estar hoy aquí (en referencia a Néstor Kirchner) viendo a tantos trabajadores y a tantos jóvenes»,
afirmó la Presidente.

Y agregó: «Estoy segura de que si eligió algo, es esto. Haber quedado definitivamente en el corazón de todos ustedes. Tenía la vocación de no vivir sólo para respirar».

En la misma línea, siempre autorreferencial, aseguró: «No concibo la historia como algo personal porque eso es para los mediocres» y habló de que cambiar el país «falta algo más que la voluntad y el esfuerzo de un sector».

«Aprendimos el valor de lo colectivo. Supimos comprender luego el valor de la democracia y de la necesidad de articular un firme vínculo entre los distintos sectores de la sociedad, muchas veces divididos tontamente por el aparato cultural», apuntó.

«La clase media universitaria creyó mucho tiempo que podía marchar sola sin los trabajadores y los empresarios nacionales. ¡Cuánta tontería bien aprovechada por los mismos vivos de siempre!», completó para los aplausos.

Dejá tu comentario