18 de diciembre 2008 - 00:00

Cristina y Cobos, separados en la misa de Luján

El titular de la Comisión de Pastoral Social, Jorge Casaretto, y el vocero Jorge Oesterheld confirmaron ayer que se invitó a todos los representantes del Estado a la misa del lunes en Luján.
El titular de la Comisión de Pastoral Social, Jorge Casaretto, y el vocero Jorge Oesterheld confirmaron ayer que se invitó a todos los representantes del Estado a la misa del lunes en Luján.
El Episcopado improvisó una mediación sui generis entre la presidente Cristina de Kirchner y su vice, Julio Cobos, para que la misa del próximo lunes en Luján transcurra en paz. Los obispos comandados por Jorge Bergoglio resolvieron sentar separada a la fórmula presidencial para evitar tensiones dentro de la basílica tras el furibundo cruce de palabras entre el radical mendocino y Néstor Kirchner.
La misa recordará la mediación del papa Juan Pablo II que hace 30 años evitó la guerra entre la Argentina y Chile por el Canal de Beagle. Ayer, el titular de la Comisión de Pastoral Social, Jorge Casaretto, junto al vocero Jorge Oesterheld, confirmó que el Episcopado espera la presencia de Cristina de Kirchner, de Cobos y de todos los representantes del Poder Legislativo, incluidos los 257 diputados y 72 senadores, y del Poder Judicial. Las invitaciones, con el logo episcopal, fueron distribuidas por la Secretaría de Culto de Cancillería.
«¿El ex presidente Kirchner fue invitado?», preguntó este diario a un asesor de la Pastoral Social, encargada de la organización del evento junto a la Comisión de Justicia y Paz del laico Eduardo Serantes. «No tiene ningún cargo electivo y sólo se invitó a los representantes de los poderes del Estado», fue la tajante respuesta de la fuente eclesiástica que, además, desmintió que la Casa Rosada hubiese presionado para que Cobos no estuviese presente el lunes en Luján.
«Deseamos que sea un acto en el que aparezca la unidad y la comunión entre los argentinos», dijo ayer Casaretto, apenas un día después de que Néstor Kirchner acusara a Cobos de avalar un clima destituyente hacia la administración de su esposa, y el vice le respondiera que había evitado la caída del gobierno gracias a su voto no positivo a las retenciones móviles.
La cúpula eclesiástica consiguió la confirmación de la presencia de la jefa de Estado semanas atrás, cuando la visitó por segunda vez desde que preside el país. Ayer, Cobos confirmó a este diario que asistiría a Luján. El vicepresidente informó que no siguió en vivo el explosivo discurso de Kirchner en La Plata y se negó a responderle. «No vamos a emitir ningún comunicado, esto no le hace bien al país», fue la orden que impartió Cobos desde su quinta en Ezeiza para su equipo de prensa. 

Fundación

La próxima aparición pública del vice será mañana en la calle Junín 262, donde estrenará fundación propia, una especie de think tank que difundirá su plataforma política. Un día después, el viernes, Cobos acompañará en Mendoza al peronista, ex kirchnerista Felipe Solá en el lanzamiento del partido Unidad Peronista, a cargo del diputado Enrique Thomas, quien viene de presentar un pedido de informes sobre el estado de avance de obra de la construcción del nuevo ramal del gasoducto Beazley-La Dormida, que encabezó la presidente Kirchner en agosto pasado.
Después de esta gira filoopositora de Cobos, el vice y su compañera de fórmula se verán de lejos en Luján, donde Cristina de Kirchner será la única oradora de un acto que se realizará en la explanada de la basílica tras la homilía de Casaretto. Cobos avisó que su asistencia sólo será a la misa ya que por el momento no recibió invitación oficial para el segundo evento.
La ceremonia de Luján marcará también la reconciliación del kirchnerismo con el Episcopado de Bergoglio. Lejos de las hirientes frases que el ex presidente Kirchner les propinaba a los obispos -la más recordada: «El diablo también penetra las sotanas»-, la jefa de Estado ya recibió en dos oportunidades a la cúpula eclesiástica y ordenó congelar en el Congreso todos los proyectos de reglamentación del aborto no punible.
Antes del discurso presidencial, en simultáneo con otro de Michelle Bachelet en Chile, la presidente Kirchner, junto a Bergoglio, Casaretto y el obispo local, Agustín Radrizzani, izarán juntos las banderas argentina y chilena, en lo que el Episcopado bautizó «un gesto de paz».
En la conferencia de prensa que ofrecieron ayer Casaretto y Oesterheld, la Iglesia convocó formalmente a participar de la misa del próximo lunes, que comenzará a las 19. La celebración será en conmemoración de los 30 años de la mediación del papa Juan Pablo II, que evitó una guerra por el diferendo austral entre la Argentina y Chile, y la ceremonia eucarística se replicará en el santuario chileno de Maipú, ambas bajo el lema «Queremos la paz, eduquemos para el diálogo».
La misa será presidida por el cardenal Bergoglio y la homilía estará a cargo de monseñor Casaretto.
«El acto es eminentemente religioso, pero es fundamental la participación de los representantes del pueblo, que se beneficiaron con la mediación papal de Juan Pablo II», subrayó el jefe de la Pastoral Social. Casaretto señaló que la idea del Episcopado es que «el pueblo esté bien representado en este acto», y aclaró que la Iglesia «simplemente cursó las invitaciones» a los referentes legislativos, pero que no hizo invitaciones a dirigentes de la oposición: «Ya no nos toca juzgar quién va o quién no», fue el descargo del obispo de San Isidro.

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