Cristina de Kirchner fue candidata en 1989 y 1993 a diputada provincial, en 97 a diputada nacional, en 1995, 2001 y 2005 a senadora, y en 2007 y 2011 a presidente. Néstor a gobernador en 91, 95 y 99, a presidente en 2003 y a diputado en 2009.
Satelital, Alicia Kirchner aportó a la estadística: su hermano la arrancó del Ministerio de Desarrollo Social para ubicarla como candidata a senadora por Santa Cruz en 2005, no sólo para reforzar el frente local sino para sondear a la "hermana Alicia" para una eventual heredera en la provincia.
La batalla electoral de 2013 puede degollar esa costumbre. El nombre de la cuñada presidencial irrumpió, a mediados del año pasado, como segura candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.
La objeción de que no tenía domicilio en Buenos Aires y que no aparece en los padrones de 2011 es un argumento precario: la ministra vive hace tiempo en una quinta del conurbano oeste, estadía que puede justificar su bonaerensismo catastral, en los términos -laxos- que pide la Justicia. Un antecedente es José "Pepe" Scioli que en 2011 fue aceptado con sólo mostrar que pagaba las expensas de un country en Cañuelas. Antes, al propio Kirchner se le concedió la "ciudadanía" provincial por haber vivido en la quinta de Olivos mientras era presidente.
Si la mudanza se hizo en estas semanas, cuando se conozca el padrón el 10 de mayo, o cuando se incorporen "novedades" antes del 25 de Mayo, puede figurar.
El dilema con Alicia no es formal sino político. La ministra no tiene volumen propio y lo que mide, por la positiva o la negativa, lo hereda de Cristina. Es decir: cuando Cristina sube, Alicia sube; cuando la Presidente baja, Alicia baja. Esto con una ministra de discretísimo segundo plano a la que casi no se le conoce la voz.
El temor de algunos dirigentes K se enfoca en cómo puede impactar una Alicia candidata top, con alta visibilidad y nutrida presencia mediática. La respuesta es lineal. "La figura de la campaña va a ser Cristina" responden en Casa Rosada a los interrogantes sobre los candidatos, en particular bonaerense y el eventual protagonismo de Alicia K.
A partir de aquellas dudas, se expandió la negación de lo jamás confirmado: que Alicia, la que iba a ser cabeza de lista en la provincia, no será nada este año porque sus indicadores electorales asoman, en principio, lejos de garantizar una victoria K.
Si ésta fuese finalmente la decisión -a pesar de las especulaciones en el cristinismo y La Cámpora se afirma que la candidata será Alicia-, por primera vez en 22 años, el kirchnerismo no llevaría un Kirchner en la boleta. El dato puede ser una anécdota o un indicio pero, en cualquier caso, inagura la incógnita de quién encabezará la boleta. Algunas pistas:


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