17 de marzo 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

En el juego de los porcentajes, que lucieron como fastuosos, conviene tomar nota, al inversor local, de lo sucedido con la acción de Citigroup. No vamos a transitar por el ya gastado camino que tomaron las referencias de los medios, respecto de sólo un aspecto del asunto, el brillante a los ojos. Vamos al otro ángulo y con el eje, justamente, en los porcentajes de ida y vuelta de ésta. Acción, que se convirtió en emblema de la crisis.

El caso que tomó ebullición en el último día de la semana fue que la acción, que había caído desde zona de los ochenta dólares, a solamente uno. Y perdido el 95% de su precio. Desde el 10 de marzo en adelante subió a u$s 1,70 y así, ¡ganó un 70% en pocas ruedas! Y allí quedaron las coloridas notas al respecto. Pero, el acento hay que ponerlo, y con mucho énfasis, en lo que nos dicen esos porcentajes. Si se lo vincula a precios solamente, es evidente que un papel que descendió aquellos casi u$s 80 y ganó ahora apenas 0,70 centavos de dólares: resulta una ruina total. Ninguno de sus viejos poseedores se van a poner contento, casi parece una burla que se destaque tanto porque recuperó nada más que setenta centavos. Pero, qué sucede con los que entraron en el piso de cotización y -efectivamente- se ganaron un 70% de la postura realizada. Al respecto hubo casos concretos, muy relevantes, que nos merecen no sólo el asombro sino la crítica más filosa. Porque los que hicieron una fortuna en pocos días, resultaron cuatro directivos del mismo Citigroup y que -según se refiere- ¡se alzaron con u$s 2.200 millones de beneficios! Con esos humildes 0,70 de repunte, casi ridículo, se armaron de modo formidable.

Tomen notas los lectores de qué habrá de suceder con papeles que están hoy tirados por el piso, y hasta que pueden seguir bajando, cuando se produzca nada más que una tenue suba de cotización pero que, en porcentaje, puede deparar una ganancia tan suculenta, como impensable. No debe soñarse con el precio de la cima, el que poseían los títulos antes de comenzar el derrumbe. Y no es necesario que se llegue a suturar toda la caída. Aun para las carteras que quedaron «pegadas» con los picos de cotización, el tomarlos en los niveles más bajos sí constituye la posibilidad de desquite.

Por otra vía, bajando promedios de una manera fantástica. Y habilitando a que en un tironeo de demanda, se avance a los saltos -en porcentaje- aunque sólo parezca un simple aumento de precios. (Párrafo: para dejar que directivos de un desastre, se rían de todos haciendo ganancias. Inconcebible).

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