25 de noviembre 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Para el pasado 21 de octubre, el Merval había llegado a los 2.257 puntos, marca casi igual a la que cerrará la primera rueda de esta semana. Y al día siguiente, el índice quebraba los 2.300, yendo de modo impetuoso a igualar sus mayores niveles nominales históricos, que no solamente no pudo conseguir todavía, sino que un mes después la estadística demuestra que ha resultado un permanente girar sobre sí mismo, como si tuviera el timón roto o la brújula perdida.

En aquel momento, el volumen acompañó con montos de casi $ 80 millones de efectivo, que al cierre de la fecha del lunes pasado, apenas si pasó de los $ 41 millones. Ergo, un ritmo devenido a solamente la mitad de lo que se giraba en el mercado un mes antes. Y los testimonios nos devuelven esa imagen que no tiene apelaciones: desde el 21 de octubre hemos navegado «al garete», sin el concurso de los vientos necesarios -la demanda- y sin el instrumento que persista en el rumbo fijo y positivo. El 28 de octubre se llevó adelante una rueda de gran relevancia, fue cuando el Merval cayó un 6% y con negocios por $ 106 millones. Recordamos haber recomendado colocarle una «llamada» a tal desempeño, porque había poseído los peligrosos perfiles de una «corrida» formal. El hecho de ver los precios a pique, junto con el volumen más denso de estos últimos tiempos. Lo que sobrevino luego no confirmó una pendiente inmediata, pero dejó al mercado en posición de incertidumbre y que no se ha podido disipar desde entonces.

Cuando se tocaron los 2.300 puntos, pareció que el índice rebotaba, contra un techo sumamente duro. Que la energía empezaba a flaquear en el tramo donde había que alcanzar -y superar- aquel nivel histórico, y nominal, de máxima altura en el Merval.

En lo que hace al exterior, también noviembre ha mostrado un terreno ya mucho más dudoso para poder atravesarlo con alzas continuadas. Y la merma de volumen resultó tanto una característica en Buenos Aires, como en Wall Street.

La reiteración de marcas y el hecho de tener que pagar dos veces por el mismo terreno, con las idas y vueltas, y la falta de fundamentos robustos para sustentar más altura, ha sido el común denominador del último mes transcurrido. Advertido debe estar el inversor que, cuando se está en zona de neutralización de las fuerzas y se gira sin sentido cierto, el mercado puede romper hacia cualquier dirección.

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