29 de enero 2010 - 00:00

Cupones búrsatiles

A una fecha del final de mes, solamente un índice de todos los que generalmente son cotejados en el mundo presentaba signo positivo: el IPSA chileno. Algo más del 6% de utilidad, hasta promediar la semana, lucía como un diamante en medio de los carbones. Es evidente que hubo en tal mercado un notable hecho de incidencia, como fue el recambio de Gobierno y -posiblemente- el carácter del cambio de color político. De todos los restantes, el que tenía chances de dar vuelta el signo negativo era -justamente- el índice Merval de Buenos Aires, no más allá del 0,5%, faltando dos ruedas para concluir. Colegas cercanos, como Bovespa y Mexbol, estaban perjudicados en torno de un 5%, en tanto el indicador rector -Dow Jones- trataba de sacar la cabeza a superficie, desde un porcentual del 2,2% abajo. La siempre exuberante Bolsa de Shángai vino siendo líder en descenso, rozando un 8% a media semana.

La excepción de la Bolsa de Chile, con causas propias para nada diluye la sensación que deja este primer capítulo del 2010: mercados de riesgo que han transitado entre la incertidumbre del panorama que presenta por delante, junto con ciertos movimientos tomando utilidades del buen ejercicio que fue el 2009.

Si de reunir «fichas» se trata, los mercados emergentes resultan siempre una fuente de recursos, para descremar regios ciclos alcistas. Puede que esto le esté sucediendo a Brasil, acaso a México, inclusive a Shángai. En Buenos Aires las contrariedades que se sucedieron en un enero para nada encalmado, habilitaban a esperar mayor debilidad que la mostrada hasta ahora. Pero, latente todavía la «gran propuesta» a que el Gobierno consiga lo que se propone: esto actúa como un calmante temporal, para que la oferta no tome actitud más decidida.

Lo que debía ser el consejo de desagiar las mentes y recortar aspiraciones fastuosas, olvidándonos de lo que se había podido en el 2009, comenzó a tomar cuerpo en este primer paso del ejercicio. Y es para decir que la extrema cautela en sus pasos, y la debida mesura en las bajas sin golpes del mercado, responden al perfil más indicado para darle marco a lo que está sin definirse, respecto del andar de las economías globales en el 2010. Han quedado a salvo las grandes utilidades del año anterior, lo que constituye un buen logro. Aunque no cubra los deseos, el ritmo mucho más quietado en todas partes, es un buen comienzo. (Y esperar lo que venga.)

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