5 de febrero 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

No merece dedicarse muchas líneas a la actualidad que presenten los mercados, tan blandos en su consistencia cuando bajan... como cuando suben. Lo único que varía es que unas ruedas tienen un signo por delante en sus saldos. Y otras, llevan el signo inverso. De lo que parten las distintas calificaciones que todos hacemos: rueda «buena», rueda «mala». Pero, en el fondo, es lo mismo y así como la primera semana de enero arrancó con todo (y el todo terminó en la misma semana), curiosamente, el comienzo de febrero pareció replicar el mismo dibujo. Dos fechas bien entonadas, desde el Dow hacia el mundo, quedando en la tercera jornada súbitamente aplanada. Y con ello, dejando resultado abierto para las dos ruedas siguientes. Es pura superficie, lucha en la corteza de la tendencia y donde «los muchachos» se entretienen buscando el ingreso rápido: mientras «el lobo no está». ¿Y quién representa al tal lobo? Pues, ya tienen nombre y apellido -famosos- y es un hombre que sabe más por viejo que por lobo.

Justo cuando apareció esta columna mencionando la importancia -histórica- de la gran puja de fondo que está sobre la mesa y el gran riesgo de estar preñando a las economías con otra crisis se publicó en Ambito un recuadro dedicado a palabras de Paul Volcker. El es el «viejo lobo», que después de armar un proyecto para tratar el gran problema que originó la crisis bancaria, consiguió (recién cuando Obama se enojó por los «bonos» a los ejecutivos) que la idea se pusiera en línea de largada.

Volcker es el que quiere volver a poner una medianera entre las actividades bancarias puras y tradicionales, con lo que signifiquen entidades dedicadas a sacar lucro del riesgo y de las inversiones que, así como pueden generar grandes utilidades también pueden hundir a un banco.

Un «basta con crear organizaciones que no se pueden caer» (que, como se viera sí pueden caerse, pero harían cráter tan enorme que el Estado sale a salvarlas con dinero de todos). Ante esto, el argumento único de la banca hasta ahora, es que, los límites a las operaciones reducirían sus beneficios, restando capacidad para extender créditos. (Si puede hallarse excusa tan hipócrita como ésta, será bueno que algún lector la halle y nos la envíe). El caso, es que contendientes están a la vista, en sus rincones, sólo falta que se desate la gran batalla; y debe ser en 2010.

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