12 de febrero 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

La imagen de «las oscuras golondrinas» nos vino a la mente para graficar una de las ruedas de la semana. Y la idea de la especie migratoria, asociándose a la actualidad de los mercados y sus operadores, que tanto se van en bandada cuando hay alguna novedad que provoque temores.

Como vuelven «sus nidos a colgar», tomándose de cualquier dato -o declaración- que pueda ser utilizado como una vuelta de la primavera. Yendo y viniendo, provocando un par de ruedas de amplias sonrisas en el comienzo semanal. Y quedando con caras preocupadas, al término de la tercera sesión. La aparente intención europea de ir a socorrer a Grecia, aunque pesa muy poco en el equipo del euro, dio para impulsar a la reacción de casi todos. Después, alguna declaración de Bernanke -acerca de no desplegar más velamen, sino más bien recogerlo- originó la palidez del miércoles.

A todo esto, el premio Nobel -Joseph Stiglitz- no se ahorró nada en un reportaje que le hizo el diario The Independent, británico. Cada vez más furioso -así lo dijo- con las decisiones del Gobierno de Obama: «Que se ha reducido a hacer el papel de recolector de basura para los llamados activos tóxicos de los bancos». Trazó la figura de «los bancos» intentando colocar la punta de un revólver contra nuestras sienes. Para decirnos que si no los mantenemos en las condiciones que ellos fijan, van a matar a toda la economía...». Y ni el segmento de las tarjetas de crédito quedó fuera de la metralla de Stiglitz, ya que acusó a los banqueros de «haber dado tarjetas a todo bicho viviente, porque era más fácil que analizar la capacidad crediticia de los solicitantes...».

Lo más curioso es que no vimos que se reprodujeran, en la mayoría de los medios locales, estas consideraciones, que constituyen un claro punto de vista acerca de los responsables de la crisis y el trato que se les ha dado. Corriendo a salvar culpables que ahora plantean dura batalla para oponerse a las regulaciones que están proyectadas.

Todo continúa siendo un hervidero, una caldera del diablo donde los mercados se ven cocinados durante ciertas ruedas. Pero intentan apantallarse donde surge alguna pequeña brisa aliviadora. Y esto promete seguir así, viendo las migraciones de las «oscuras golondrinas» bursátiles.

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