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Cupones bursátiles
Curiosamente se han visto de modo simultáneo notas referidas a la actualidad del organismo en su faceta de operador.
La Anses sigue poseyendo una lista de posiciones -con porcentuales notables- en buena parte de las principales compañías cotizantes. Sólo comparable con aquellas tenencias que moraban en el Banade y Caja de Ahorro hasta segunda parte de la década del 70. No conseguidas por la misma vía, sino que tales posiciones se habían acumulado ante la demencial estrategia de gobierno, que había querido inventar la felicidad eterna de los ciclos -permanente aspiración nacional- y creado una entidad que se dedicaba a comprar acciones cuando se generaban ciclos bajistas.
Pero, y hay que destacarlo, no se trató de apropiación de tenencias de entidades privadas. La nota del diario Perfil es la más colorida, mostrando la intimidad -fotos mediante- de los principales directivos de la llamada «flamante mesa de dinero de la Anses».
A párrafo siguiente quedan claros los objetivos que se resumen así: «No se perseguirá en el corto plazo sumar volumen al mercado, ni se saldrá a comprar acciones de empresas locales. Pero se preparó para poder hacerlo...».
Bossio, uno de los ejecutivos, reiteró expresiones publicadas en el mismo diario cuando todo se estaba organizando: «Ahora tenemos equipo y poder de fuego para darle volumen al mercado, de resultar necesario...».
Una suerte de Robocop de las finanzas locales, que deja en claro que tal equipamiento no fue armado nada más que para lucirlo. Y muestra, con pormenores, ser un organismo oficial resultando indudable árbitro permanente de cuanto se le ocurra -tanto en bonos, como en acciones- y solamente con el gatillo preparado (siguiendo la alegoría de tipo militar del «poder de fuego») para que, ante cualquier orden que llegue, enfrentar desviar el destino natural de un rumbo bursátil en el país. Una sombra permanente para todos.

