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Cupones bursátiles
Y en la estrofa siguiente lanza advertencias por no colocar los asuntos en su debida caja. Desde Europa, la eterna discusión en que se convirtió el descarrilamiento de varios vagones de la formación que parecía tan prolija y sólida. A tal punto se han dado vuelta las situaciones que hoy hay que ver de qué modo, los muchos que corrían del dólar hacia el euro están tomando la otra parte de la ruta. Fenómeno muy visto en nuestro medio, donde habría que preguntarse qué ha dejado a los presurosos y volubles participantes tal recorrido de una a otra punta del espectro cambiario.
La semana pasada también dio la nota en el repaso por los saldos que dejaron varios índices que son referencia habitual. Con diferencias positivas bien notorias -incluido el Merval-, aunque la «sensación térmica» del período completo no daba para suponer una etapa tan suculenta en utilidades bursátiles.
De donde podría extraerse otra vivencia, mucho más de la naturaleza humana que de los simples cálculos técnicos. Y es esto: tanto se viene repitiendo la presencia de los males que llevan al acostumbramiento. Y una vez en tal estación, surge un estado anímico menos convulsionado y para bajar la graduación de las opiniones. Una vez que se reconoce y se admite que hay que lidiar con los problemas y que éstos no son de trámite sencillo, no queda otra alternativa que la resignación. Y un progresivo readecuar las miras al nuevo escenario.
Puede ser que algo de esto haya surgido en días pasados y que se esté en los umbrales de asumir que la condición de maleable que posee el mercado y la seguridad de que hay que continuar mirando hacia adelante actúen como un bálsamo, para que las heridas no sangren tanto. Lo que resultaría, de poder verificarse, un primer boceto a mano alzada de una etapa donde retornen los límites para la liquidación de posiciones. Y el fondo del pozo se vaya haciendo más visible. Por supuesto que si se incorporan graves malestares novedosos, vendrá otra vuelta de tuerca. Pero si todo sigue dentro de lo conocido se pueda ir dando por «descontado» en lo sufrido. Veremos ahora.

