21 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

 «Apuestan a vacaciones para que haya más gas...» (tal el título de una nota de tapa de Ámbito Financiero del lunes) no condice con un país que -por otra parte- muestra el incremento de la producción industrial en estos meses. Contradicción pura.

Tener buena demanda, que en el mundo actual parece toda una bendición, pero dificultar en grado sumo que la producción pueda responder a pleno, o con costos aceptables, por falta de las materas vitales, como la energía.

Por otra parte, nuestro diario dio en Tapa una noticia de suma importancia: «Liberar ingresos de capitales del exterior...». De modo sorpresivo, se dice de la existencia de un proyecto para levantar restricciones «sobre el ingreso de capitales con destino financiero...». También en la nota se mencionaba que «analiza Cristina si lo anuncia la semana que viene en la Bolsa». De última, se menciona allí mismo que «para los escépticos, se apunta que en rara ocasión se aprovecha tal tipo de festejos, para hacer anuncios específicos para el sector». Al parecer, tales «escépticos» son de la época moderna, e ignoran que era costumbre de cada aniversario de la Bolsa de Comercio: que los ministros de Economía, de cada Gobierno de turno, vinieran a la entidad bursátil con alguna medida, un anuncio bajo el brazo para dar a conocer en el discurso alusivo. La gran expectativa siempre era ésa, tiempos en que en la Bolsa se organizaban «cenas aniversario», que duraban hasta bien entrada la madrugada. Y donde no faltaba nadie del gabinete nacional, desde el presidente hasta el último ministro.

El asunto no pasa por saber, o no saber, de la historia bursátil, sino que el tema preponderante es la verdadera intención de producir ese ingreso de capitales «golondrina», a los que -según se dijo en la primicia- se les aplicaría la cláusula de permanecer al menos un año entero, antes de poder retirarlos. No existió ningún tipo de reacción importante en la jornada del lunes por la tarde (pensábamos que sí, al leer el diario por la mañana) y resulta todavía solamente un adelanto, para ver si esto se llega a concretar.

En lo bursátil, lo más directo sería pensar en un beneficio para que una actividad tan contraída y depreciada pudiera contar con llegada de capital externo. Nadie se lo creyó del todo. O se piensa que tal dinero no atravesará activos cotizantes.