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Cupones bursátiles
Después de eso, más allá de ciertas reuniones en conjunto, donde la Bolsa de Comercio asiste a través de su titular, el terreno vuelve a quedar desierto. Cada quien retorna a su territorio sin que existan muestras consistentes de que a políticos, gobernantes y funcionarios les interese en absoluto qué será de la actividad bursátil dentro de la economía.
Y ahora se ha producido otra de las reuniones donde se plantearon dos temas puntuales y en ambos la respuesta presidencial no expresó más que disposición negativa. Esto es ya un clásico desde hace mucho tiempo, por lo que no sorprendió que la historia se repitiera. Se dirá que hubo propuestas que excedían la estatura que hoy posee la Bolsa, pero es muy probable que toda otra exposición que constituyera algún tipo de pedido de medidas hubiera rodado por la misma pendiente.
El Gobierno, que organiza los discursos, llevó al recinto la original idea de que «nunca el mercado tuvo siete años de crecimiento como ahora...», referencia que es de un calibre solo comparable a las estadísticas del Indec, cuando recién a mitad de año se llegó a poder equiparar valores del Merval, que databan de 2007. Y si el repunte se traslada a «términos reales» -inflación de por medio- todavía falta un buen trecho para tan siquiera recuperar lo perdido.
Pero más allá de aseveraciones muy difíciles de probar, lo que no existe aún es la forma de construir un puente permanente entre un sistema que se halla en pleno estancamiento de negocios y esferas del poder, que esté dispuesto a recibir propuestas para revivir lo bursátil y después actuar en consecuencia.
La fiesta del próximo aniversario de la Bolsa se puede pronosticar: solicitudes que serán devueltas sin siquiera abrir y analizar, más alguna amonestación que la Presidente nunca se priva de realizar.
¿Se podrán conseguir metas menos amplias pero que vayan cambiando el destino? Mientras no exista una vocación manifiesta, política, todo lucirá como difícil. Pero, tal las cosas, no queda otra estrategia que apuntar más bajo, de modo persistente. Acaso exista una grieta en el muro.

