4 de agosto 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Parece fastidioso retornar a consideraciones sobre la reunión por el aniversario de la Bolsa de Comercio, que se llevó adelante hace más de una semana. Y lo es. Pero más fastidioso todavía es ver que, año tras año, se tiene que presenciar la misma obra: los anfitriones no queriendo desperdiciar la única ocasión directa para exponer problemática, o ideas, ante todo el elenco del Gobierno nacional. Y los poderosos visitantes, que llevan la ventaja de organizar su discurso teniendo en sus manos aquello que expresará el titular de la Bolsa, de modo fácilmente predecible: se dedican a buscar el modo de rechazar, con o sin argumentos, aquello que la entidad propone.

Y si en la reciente reunión se podría decir que solicitar el tema de los encajes, y la entrada de capitales bajo normas más blandas, era demasiado pedir, considerar el «ajuste por inflación» en los balances resultaba un tópico sumamente razonable para estar en boca de la Bolsa de Comercio. Y sobre el que no hay manera de hallarle oposición. Salvo para el fascinante ingenio oficial, que no expuso razones en contrario y, además, dejó en pie una amenaza y supuestas investigaciones de la AFIP sobre los estados contables. Y eso sí, causa un verdadero fastidio. Que todo culmine siempre del mismo modo.

Y le agregamos uno adicional, propio, ver que en tal tipo de peticiones una entidad se anime sola y no de manera conjunta, con organismos empresarios que son los más perjudicados, por abonar sobre ganancias históricas, virtuales.

El mercado arrancó muy bien en primera rueda de agosto, quizás en lo siguiente también lo haga bien, así que nuestro primer bloque puede que le resulte fuera de tiempo -o de lugar- a quienes disfrutan del momento. También a los que consideren a la reunión y los discursos apenas una estampa colorida, apta para degustar el menú y las bebidas del acto.

Y a una tercera opinión, entre los adherentes bursátiles, que asume con resignación que así son las cosas y hay que acomodarse al escenario que se ofrece.

En tales casos, estaremos fuera de foco, solamente ejerciendo el derecho a dar una opinión y hacerlo con la veracidad debida. Con la aparente absurda pretensión de ver -alguna vez- que se le otorgue al sistema bursátil el lugar que se merece. Y que, dentro de la historia, ha sabido poseer. Tal vez, en 2011, o acaso, nunca...