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Cupones bursátiles
Pues bien, a simple experiencia de seguir el devenir de nuestro mercado y sus ciclos -dentro de los ciclos de nuestra economía- concluimos, también desde hace mucho, que para el simple inversor minoritario casi siempre ha resultado mejor opción recibir pagos en acciones, aguardar la nueva paridad del papel y ganar a través de la recuperación de precios, con más posición.
Es que nuestro tipo de hábitat, viviendo con innumerables inclemencias económicas y monetarias, ha desafiado, y vulnerado varias de las reglas básicas que predominan en mercados de tendencia y contexto de cierta estabilidad permanente. Acaso esto resulte la causa de lo que puede sonar a un absurdo.
Justamente ahora estamos atravesando un ciclo peligroso global, más el permanente avatar interno y donde la inflación volvió para quedarse y crecer.
Y a nosotros nos preocupa que se vean empresas que no están en tiempos brillantes, con un panorama muy difuso por delante, con utilidades opacas y que en vez de retener y poseer reservas, para ponerse a cubierto, entregan dividendos efectivos con sumo entusiasmo. También es cierto que aquella eficaz fórmula que se mantenía en la conducción empresaria, de sostener una relación de «3 x 1» (entre patrimonio y capital) se ha abandonado y muchas compañías ya han emitido tanto capital, que no resisten una entrega en acciones. En tal caso, la opción es pasar «a cuenta nueva» lo ganado y explicar al accionista que es lo más responsable.
Retenerlo para agrandar la empresa, es el ideal, pero para ello el grupo de control debe poseer confianza en el porvenir. Eso hoy, es raro. Utilizarlo de escudo protector es atinado. Dispersar dinero en esta época no es buena señal.

