21 de diciembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

«El argentino ya se acostumbró a vivir con inflación», tal decía una de las frases de un economista consultado por un medio de la Capital. En verdad, habría que engrosar el listado de acostumbrados y comenzando por los mismos que debieran estar muy preocupados y analizando de qué modo evitar que el ya caudaloso río de los precios se «desmadre»: para inundarlo todo (inclusive a ellos mismos). Y, además, humildemente nos permitimos no coincidir con la apreciación sobre «el argentino acostumbrado» (en relación con la actual etapa inflacionaria).

Lo único que sucedió es que el ser nacional, que vio abrir un paréntesis y también cerrarse en la década del 90, simplemente ha retornado a moverse en el «hábitat» que le ha sido común, normal, en el último medio siglo y algo más. No hay «profesor» en el mundo que pueda explicarle algo sobre inflación -y cómo enfrentarla- a cualquier habitante local.

Las defensas se conocen de memoria, los atajos por tomar están en el mismo mapa de siempre, lo que permite que hasta cierto punto, el argentino se mueva en inflación mediana/alta y no perezca, ni se vea sorprendido. «En el corto plazo, la inflación ayuda tanto al Gobierno como a la oposición», recitaba otro de los economistas consultados. Lo preocupante es que buena parte de tal «corto plazo» ya se ha venido consumiendo. Y el pronóstico para el siguiente ejercicio se inscribe en iguales términos -de modo benigno- a sabiendas, los que lo proyectan, de que el proceso se «retroalimenta» y que cada nuevo período implica estar puntos más arriba que antes. Están hablando de niveles del 25% al 30% -inflación ya disparada-, como si se tratara del «poco de inflación» que les gusta a Moyano y a tantos políticos, convirtiendo una tremenda enfermedad en una supuesta carga vitamínica.

La Bolsa & Cía.

¿Qué se puede estar pensando en círculos bursátiles al respecto? Posiblemente 2011 será un buen ejercicio para repetir el plato de las utilidades suculentas. Con dólar anclado, tasas no retributivas, los enemigos naturales parecen estar encarcelados y los activos de fácil liquidez, en el mejor de los escenarios. Como si sólo eso contara. Pero si el monstruo se hace depredador ingobernable, por la cuesta rodarán todos...

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