22 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Decimos, en el comentario sobre el día viernes, que era una rueda «cantada» la del tal fecha, a sabiendas de que el jueves había resultado de intensa golpiza bajista para todos en el mundo bursátil. A menos que surgiera algún terrible «conejo» en la galera de las noticias, el signo estaba puesto de antemano: solamente a dilucidar si la erosión sería de igual tono anterior o se calmaría un poco el ataque sobre las Bolsas.

En tal escenario, más de uno habrá optado por la venta de posiciones -en el mejor momento- y después buscar rehacer lo vendido, con recompra en el final tan debilitado. Todo quedando igual que antes del comienzo, pero con la diferencia, en el «buche». Práctica que es mucho más usual en las épocas de subas «cantadas», con los que toman posición al inicio para colocarlas buscando el pico del día. Riesgo implícito y entero, para el operador/inversor que arriesgue a plantear el ida y vuelta. Y que en cualquier momento puede dar un soberano susto, si el mercado pega la vuelta de modo inesperado. O estimulado por noticia favorable y fuera de radar. En buena medida, es lo que dota a la plaza de agilidad, liquidez, de un marco que no poseería en absoluto con inversores que se quedaran paralizados ante la realidad de una tendencia que viene negativa. Una manera de potenciar el riesgo implícito es actuar en «opciones» y juega la carta a fondo, procurando un máximo de utilidad. De lo que también puede obtenerse una pérdida máxima. Como si se trabaja «caucionando»; tomando dinero de terceros con los papeles dejados en garantía. Todo está contemplado en el mundo bursátil, los engranajes funcionan siempre y sin importar si la marcha es a favor o en reversa. Indudablemente que agosto ha sido el «paraíso» de los bajistas y en especial en nuestro mercado: es el mes que más historia «negra» debe llevar sobre sus hombros (un símil con los «octubres negros» de Wall Street).

Así, la semana bursátil mostró a los índices bajando: y el mundo sigue andando. Siendo «espejo» natural para reflejar lo que sucede en los dos grandes centros de estímulos -política y economía- no cabía otro resultado que el obtenido. Porque los dilemas que están atormentando al mundo desarrollado siguen presentes, cada vez tomando más carga energética nociva. ¿Si todo es un desastre, qué quieren que muestren los mercados de riesgo?. Lo que muestran, aunque duela.

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