23 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Si existiera dinero en juego proporcional a tantos que los medios invocan como «especialistas» -en temas bursátiles- qué bien se vería un mercado tan paupérrimo como el nuestro. Sería interesante indagar, o que mostraran los «especialistas» cuánta inversión poseen esas carteras en acciones de nuestra Bolsa. Pero la moda continúa y no hay medio gráfico que no arme una nota referida a lo que sucede con los índices que no cuente con varias consultas a estos personajes. Seguramente porque los encargados de tener que estructurar un trabajo -a pedido- sobre el tema no tienen la menor idea acerca de qué poder decir. Y la salida más sencilla es contactar a personas que poseen intereses de por medio para que allí recomienden nombres de papeles, recorran siempre los mismos gastados argumentos y hasta que alguno se atreva a mencionar que «el problema no es de las economías, es de las Bolsas...» (?) (ignorando lo principal, en cuanto a que los mercados bursátiles son simple espejo de la realidad, nunca creadores de ésta). Todo es un formidable río revuelto, terreno fangoso, bombardeo de opiniones.

Parece sencillo recibirse de «especialista» en nuestro medio: basta con decirle algunas trivialidades a quien consulta y no posee las mínimas ideas acerca del tema. Pero también sucede con los de la «clase vip» -personajes del mundo que se tapan unos con los otros para instalar sus opiniones, sin ningún decoro en pisotearse y cambiar el discurso que hacían algunos meses atrás-. Tipos que decían que el mundo había salido de la crisis ahora se anotan en hablar de una «recesión, o recaída de la crisis. O segunda crisis...».

Afortunadamente, nunca caímos en la consulta a «los especialistas» ni a comisionistas bursátiles para expresarle una opinión al lector. Debemos extraer conclusiones propias, brindarlas con el escudo de la veracidad -decir lo que uno piensa- a riesgo de que ello pueda no coincidir con la verdad que digan los mercados. Pero interrogar a gente que posee intereses en juego -propios, o por manejo de fondos de terceros- es exponerse a que la conveniencia ocupe su lugar y ayude a confundir al lector, y al inversor que se guíe por ello. Nuestra opinión de fondo -siempre- es que las economías están teniendo los mercados que se merecen. Si siembran desastres se reflejarán desastres. Simple.

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