25 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando se observa el «planisferio» de las Bolsas, salta muy claro a la vista que los efectos de las tendencias no dejan rincón sin reconocer. Y que transmiten a unos y a otros, no importa su calibre de mercado -ni las condiciones expresas que posea su contexto local- parecidos grados de diferencial. En los momentos actuales, lo que se expandió como una epidemia responde a los saldos bajistas. Hecho que ya fue, y volverá a serlo, a la inversa, cuando el ciclo pueda alcanzar otra fase más benigna. Si se encuentra a Estocolmo con negativos de un 23% -a finales de la pasada semana en la otra punta se encuentra una «pareja»- con similar caída en la Bolsa de San Pablo. Hay quienes escapan totalmente de un promedio general, pero por causas muy graves. Caso de Atenas con su erosión en el 37%. O bien, Milán, con derrape en el año del 16%.

Buenos Aires
emparenta su Merval con París, decayendo ambas en torno del 19%. Y México está en línea con un mercado tan lejano de lo suyo, como Hong Kong, que decae en más del 13%. La resistencia mayor se está dando en Kuala Lumpur -índice exótico, sin duda que apenas desmejoraba el 1%. Y lo que surge como más extraño es el resistir del Dow Jones, que el viernes anterior solamente perdía un 5% (y lo estaba recuperando con el rebote del martes y un notable 3%).

Indagar a qué se debe tal fenómeno, cuando han sido el epicentro de la crisis. Y cuando demuestran no alcanzar soluciones, solamente parches temporales es caer en el por qué del «bono americano» y su también blindaje a toda prueba. Por ahora, aunque el «león» de las economías esté herido, no significa que haya sido reemplazado, ni depuesto. Y sufre mucho menos que todos, simplemente tirando la «chapa» de ser el índice rector de las Bolsas.

Pero, las relaciones y cotejos solamente tenían la finalidad de dar las evidencias fehacientes de que nadie -a la corta, o a la larga- escapada la tendencia globalizada. Y si alguno tiene la ocurrencia de ponerles el «pecho a las bajas», a poco de andar se verá pisoteado por ventas en un recinto que quizás provengan de la otra parte del mundo, de carteras que buscan desquitar donde sea. Y que irán a tomar diferencias de aquel osado, que quiso jugar su propio «microclima».

Estamos seguros de que aquí, por varias ruedas -o semanas- una «mano grande» lo intentó. Hasta que debió dejar subir las aguas, antes de verse atosigado de ventas. Y es así.

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