22 de septiembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Uno de los ejercicios donde el participante vive en peligro permanente se continúa consumiendo, y cuando falta apenas un trimestre y medio para agotar las chances de poder salvarlo, al menos parcialmente. Sin embargo, aquella trillada frase que admiten los perdedores frecuentes en el deporte, que dice: «el fútbol siempre da revancha», acaso sea una verdad mucho más aceptable para el «deporte» bursátil. Estos tres meses y medio pueden seguir siendo una lenta agonía, sumando más negativo, o bien, de surgir una verdadera motivación valedera -no las que se articulan en mesas de «alquimistas» interesados- puede sorprender la Bolsa con uno de esos arranques fulminantes. Y que al explotar en mercados que deben estar naturalmente «sobrevendidos», y jugados a la baja permanente, son capaces de multiplicar sus efectos más allá de lo esperable.

Pero, decirlo y ansiarlo es una cuestión y ver de dónde podría aparecer tal estímulo real e importante es un misterio al día de hoy. Porque ahora, para tratar de doblegar el escepticismo lógico que predomina, el calibre de la noticia tiene que llevar una energía extra y que pueda obrar como bisagra, como para que los índices paren de bajar, giren sobre sus talones y encaren la otra dirección. Con temporales «parches» que siguen sembrando desconfianza, con acuerdos armados con alambre para seguir ganando tiempo, seguirá -creemos- el peor de los senderos para poder transitarse. El de trayectoria sinuosa, aquel que muestra un lunes en caída vertical, un martes incoloro, dejando paso a cierto rebote en días siguientes. Para darse cuenta el operador de que -en verdad- cada nueva baja deja los números un poco más abajo que la última vez.

Quien se arrogue -que siempre los hay- el título de estar acertando con los idas y vueltas a lo largo de 2011 solamente podrá ser creído por algún novicio poco «caminado» en las lides de mercado. Hay muchos que dicen haberlo hecho, en tren de sacar «patente de vivo» en la Bolsa. En las condiciones imperantes, el que haya seguido dentro del sistema y habiendo podido acertar «6 sobre 10» ya puede pasearse con orgullo. Porque no existe escuela de inversión que dote de la fórmula para poder moverse frente a tanta variable y tanto giro inesperado de las economías. Alguna vez, hace meses, comentamos que se estaba para «jugar a la baja», siendo que también la Bolsa ofrece negocios en ambas puntas. Tal vez haya sido la única chance, si se implementó bien.

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