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Cupones bursátiles
Hemos recibido, y observado, la tanda de balances trimestrales, luego las «memorias» por el mes de junio, donde -en general- se puede afirmar que no existieron sorpresas mayúsculas. Las que «están bien», así lo demostraron. Las de medio, o bajo, nivel también se situaron en condiciones ya vistas antes. Salvo los casos particulares, desde lo conocido no puede decirse que el nivel fundamentalista de los papeles haya podido originar debacles, como las vistas en septiembre. Que en la caída de nuestros indicadores hay un buen «componente importado», surge a la vista. Pero el hecho reiterado de ver al Merval bajando más que los otros -cuando hubo que bajar- y subiendo menos que los demás, al momento del rebote, es un hecho que nos llamó la atención desde muchas ruedas a esta parte. Entonces, empleando nada más que el «viejo olfato» de los veteranos de la Bolsa, solamente queda por inferir que hay cuestiones que -quizás- obran en poder de unos pocos todavía, en función del porvenir poselectoral, que el mercado haya disparado la tecla del «adelanto» bursátil. Nosotros no estamos en posesión de ninguna medida futura, supuesta, en ciernes, ni nada por el estilo. Pero la extrañeza generada por el vapuleo a que fue sometido el Merval en el mes, por extensión al año y ser el peor de los índices, nos promueve tal inquietud. Para colmo, hay que asociarlo a esa corriente desaforada sobre la plaza del dólar en nuestro medio, que suele resultar una suerte de «alarma» que se dispara, antes de ciertas zonas turbulentas en la economía. Justamente al revés de los dichos presidenciales -en la fiesta de la Bolsa- de «comprar acciones, en vez de comprar dólares», es lo que se viene observando. Y no se hallan motivos, ni hechos, del presente para que esto esté ocurriendo en actitud tan remarcada. Entonces, un viejo sabueso de época del «viejo recinto» hubiera fincado los sucesos de ahora con cuestiones que deberían estallar más adelante. Y eso es un terreno pantanoso, a pura intuición o inventiva, por lo que se lo dejamos al lector para que extraiga la hipótesis que supone. Más allá de «algo debe estar por pasar» (en este caso, no muy favorable).


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