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Cupones bursátiles
Tanto como que no se produzca una zona de iliquidez en los canales del dinero, como la mencionada marca con la que los bancos retribuyan a sus depositantes. Con la derivación de que no se complique el suministro, y el costo, para las compañías que deben asumir compromisos. No resulta todavía tan candente y urticante, pero a veces las cuestiones se van encalmando. Y, en otras oportunidades, las pequeñas piedras, se convierten en peñascos...
Octubre resultó un mes benigno, mucho más de lo que todo optimista a ultranza pudiera haber imaginado, lo que generó un buen respiro para encarar la última etapa de 2011. Se abreviaron pérdidas de manera considerable, aunque el escenario de los problemas globales prosiguió dentro de los parecidos avatares. La falta de una solución de fondo, con efecto inmediato y que convirtiera el tétrico panorama en un jardín florido. Para llegar a instancias finales de octubre, con esos precarios cables que evitan los hundimientos totales. Hay tierra movediza donde deberá seguir caminando la tendencia, más las inquietudes del plano doméstico que se traducen en los clásicos símbolos de la desconfianza. ¿Qué medidas se lanzarán? ¿Qué curso tomará un Gobierno que, a partir de ahora, se hace con el poder completo? Interrogantes que se advertían en el ámbito bursátil del remate de semana anterior. Incluidas ciertas versiones acerca de posibles recambios de funcionarios y un dejo de dudas que no llegó a traslucirse del todo en el índice, lanzado dentro de la dinámica que provenía de otra buena etapa previa.
Hay que decir que desde las simples referencias del pasado -de una veintena de años- las estadísticas acerca de noviembre no lucen halagüeñas para el camino del Merval. El doble de bajas que de alzas, quedan allí reflejadas y siendo como un «peaje» hasta arribar a diciembre. El mes final, que muestra un rotundo «sí» para los negocios bursátiles, en nuestro recinto. Todo está tan alterado que acaso tenga la historia al revés.


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