13 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

Todo sigue en ebullición, las discusiones sobre los que están de acuerdo -o en contra- de las medidas anunciadas en Europa prosiguen. Y el mundo se sigue cocinando, dentro de la salsa de las economías desencajadas. En la misma olla están los mercados bursátiles, que a dos semanas de las fiestas solamente están en la labor de ver cómo pueden suavizar los saldos negativos de 2011. A sabiendas de que lo peor no es que se vino bajando en 2011, sino que 2012 tiene dos caras a la vista. Una, la deseada, que el cambio de ejercicio traiga consigo la posibilidad del «desquite», contando con la condición de enorme elasticidad que tiene tal tipo de inversión -diferente a todas- para recorrer largos tramos, en tiempo escaso. Pero la otra faceta es que se haga nuevamente cierto aquello de que siempre se puede estar un poco peor...

La clásica -y muy tonta- expresión que alude en las zonas de fuertes bajas que: «estos precios no se verán más», la mayoría de las veces se hizo verdad por el lado opuesto. Y tales precios no se vieron más, por mucho tiempo, porque lo que vino después los llevó mucho más atrás todavía. Se diluye el ejercicio y nadie puede atreverse a decir que los índices bursátiles

-en el mundo- resultan verdaderos y confiables «pisos» de realización. Sin ello, que otorga el respaldo y el entusiasmo a la demanda para tomas posiciones sabiendo que el fondo del pozo ha llegado, el porvenir inmediato nos seguirá atormentando con esos montos, negociados

-no sólo aquí- que reflejan el altísimo nivel de deserción que han sufrido los activos privados, en formato «acciones».

Alzas y rebotes sin volumen pasan a ser alzas sin refrendar, que cualquier ventisca adversa es capaz de doblegar. Y llegados a un punto de la caída permanente, la cruz que tuvo 2011, se hace realidad el cuento de los que salen huyendo cuando se mueven los pastizales, porque de allí aparecerá el lobo. Y después, sólo huyen cuando los pastos se mueven.

En nuestro medio recién estamos viendo las primeras contracciones, y amenaza de otras, así como han quedado en evidencia ciertos desvíos de gestión asociados a la época de la bonanza y la creencia -mala- de que nada habría de sucedernos, por el problema que era de los otros. Escenario que acaso haya que enfrentar en el siguiente ejercicio. Con lo cual, estos niveles de mercado pueden estar en riesgo creciente, de seguir con erosiones.

Bravo, bravo para todos el final del año, por no alcanzar a visualizar hacia dónde vamos.

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