27 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Se van los últimos tragos, del amargo brebaje de 2011 para la inversión bursátil. Nosotros, con solamente tres ruedas -de martes a jueves- para ver si se puede generar algún recorte, sobre la pasada mochila de las pérdidas generadas en el ejercicio. Con el lunes mirando desde afuera, con el viernes pensando en el fin de año, queda la oportunidad de poder copiar del exterior una tónica de repuntes y a partir de Europa que, finalmente, admitió inundar de «euros» su zona para salvataje del sistema bancario. Con distinta forma, tan bien lo explicaba nuestro apreciado Siaba Serrate -en nota del viernes en Ámbito Financiero-, pero con el mismo objetivo que aquello de Estados Unidos.

Aliviar a la banca,
que de ninguna forma significa solucionar los problemas de fondo de los países europeos, sirvió para culminar la semana anterior anotando aumentos de escaso calibre, pero descontando algo de terreno perdido.

Necesariamente, por ser «animales bursátiles», se debe incorporar la cuota de optimismo para 2012, ocasión que cuesta mucho para poder ensayarlo y dejar de lado los sensatos temores que sigue originando la economía mundial. Una especie de optimistas por corazón, pesimistas por razón, envuelve la mente del participante al mirar hacia el nuevo ejercicio. Una sola «ventaja» se posee, más apreciada por nosotros -el peor de los mercados en 2011- y es que a partir del día 2 de enero, todos los índices largarán la próxima carrera partiendo desde «cero» en su tabla de resultados. Nada cambia por ello, en cuanto a lo formal, pero siempre existe un «toque» desde lo psicológico que bien puede jugar a favor.

De ser el peor a estar todos en la misma línea de largada implica un cambio de sensaciones. Y se precisa de tal cambio, porque nuestro sistema bursátil local no cuenta con ningún tipo de estímulos organizados.

Cuando se habla de la Bolsa, siempre es para interponerle alguna nueva norma -ahora balances y su metodología internacional- que sirva mucho más para ahuyentar que para atraer interesados en nuestros activos empresarios. Ni nos lloverá dinero en el circuito, ni habrá condiciones mejoradas para darle impulso a un mercado que está cerca del «punto muerto». Volumen que surca por lo indispensable, propensión más a bajar que al repunte, con el panorama de un 2012 que para los resultados empresarios será de complicaciones. Tres ruedas para rematar el trayecto, un año para volver a soñar...

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