7 de mayo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando la CNV dispuso -en su momento- que a partir del presente ejercicio se iban a variar las normas contables en los balances, saliendo de la modalidad local para asimilarlos a la internacional, confesamos que se nos fueron de largo los argumentos que se esgrimían (suponemos que los hubo) para ello.

Lo cierto es que se ven balances adecuados al nuevo marco (Siderar lo envió, el de marzo, con anticipación a la fecha límite y presentado de tal forma). Antes de ello, otras compañías habían acompañado a estados contables de 2011, junto con un modelo nuevo, y por allí aparecían ciertas diferencias. Al menos en los vistos, nos llamó la atención que la utilidad final de lo que se venía utilizando resultaba superior a la internacional. Pero en nada más que un par de ejemplos esto no sirve para considerarlo como común denominador.

De todas formas, con apenas un puñado de sociedades que poseen cotización internacional, adecuar lo que se utilizaba (en opinión de reconocidos profesionales, las normas de aquí son mejores que las de afuera) no parece un cambio que vaya en favor de revitalizar nuestro sistema. O que le otorgue al inversor lo que en verdad necesita: por caso, que se modifique la norma sobre el plazo de presentación de los balances. Por décadas y décadas, desde que los balances se realizaban sin informática, se vienen esperando trimestrales con un mes y medio de retraso, sobre la fecha de cierre. Esto sí que le debe resultar gracioso al inversor -si es que quedan- del exterior, cuando aquí en realidad no es divertido sino triste...

Y por si no fuera suficiente, para la primera presentación con nuevas normas se otorgaron 50 días. Eso sí que atenta contra la necesaria transparencia y el verdadero «fair play» operativo, donde nadie obtenga ventajas de adelantarse a la información. Los directorios tienen culminados los balances mucho antes de presentarlos. Y casi todos se toman de la última fecha límite, hasta de la última hora, pues ingresarlos a la Bolsa y que todos puedan verlos.

En ese terreno supuestamente «de nadie», en verdad pueden existir filtraciones y poblarse de ciertos «adelantados» (más que Pedro de Mendoza). Siempre lo mismo: las necesidades vitales no se proveen, las accesorias suelen aparecer. Acaso alguno crea que con estos nuevos balances seamos Wall Street...

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