26 de septiembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Venía bien encontrar algún rayo de luz para quebrar las tinieblas que invadieron a los índices globales desde la anterior semana, envolviendo -por lógica- cuatro ruedas en nuestro Merval. Pero se quebró el viernes con la fastidiosa rutina, de modo unilateral, en el mercado de Buenos Aires. Y tal rueda llevó un estandarte al viento, muy desplegado y notorio, en cuyo centro aparecían nombres del sector «bancos». El lunes, sin nosotros en el circuito general, la actuación de tales papeles en Nueva York redobló la apuesta. Y no fueron simples aumentos, se marcaron diferencias de seis, siete, hasta ocho y nueve por ciento... en una rueda. Además de ser la alegoría del «rayo de luz», que iluminó al Merval, también dejó plantado el enigma de esperar para ver cuál resultó el combustible impulsor, de semejantes avances de los del sector financiero. Al parecer, el momento estará signado por esos títulos, que además le dan cierto vuelo al total de las especies y, más importante aún, al monto de los negocios. El Merval podría situarse así -en las ruedas que faltan- dentro de un grupo «de punta» a lo largo de septiembre. Por lo menos, con lo alcanzado hasta el lunes -más de 5 por ciento- dio vuelta el saldo del ejercicio, quedando en superficie de 2012, con casi un 3% de aumento. Indudablemente magro, perdidoso, ante otras alternativas de inversión -o ante la propia inflación- pudo despegarse de los que continúan morando en el negativo del año. Madrid, que acumuló un fuerte -como insólito- repuntar en septiembre, llevaba más del 10% hasta el viernes sigue con pérdida de los casi nueve meses por más del 3% (y el lunes no le fue nada bien). Y el último de la fila es el otrora brillante Shanghái, que revista como el único de saldo contrario mensual y eleva su pérdida de 2012, a casi el 8 por ciento.

Un favorable setiembre local, que pudo emerger del fondo del pozo, junto con ese atractivo extra aparecido hace unos días, a través de uno de los segmentos cotizantes. Con el valor agregado de tener al papel «piloto» del índice mayor -Grupo Galicia- inserto en tal amanecer. Por lo demás, el escenario global abrió dentro de una zona sombría, donde las palabras se suplantaron: las que resultaban «expectativas» -por novedades a favor- se cambiaron por «incertidumbres», acerca de temas europeos que están flameando y sin sustento. Y con Estados Unidos ya más inmerso en el acto electoral, con el Dow que debe ser trabajado para evitarle bajas.

Dejá tu comentario