21 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

 Fragoroso el final del ejercicio en Buenos Aires. Si en el comentario anterior la palabra utilizada resultó «fantástico» -el raid de diciembre en nuestro recinto-, a ello le sobrevino una amplia, profunda, «toma de utilidad» en la tercera rueda de la semana. Sensata, desde todo punto de vista, un índice que acumula un casi un 19% en el correr de un mes -viendo a los demás como si estuvieran parados- tiene que llamar a las ventas, para descremar esas utilidades. Que, además, fueron inesperadas y como caídas del cielo. El mismo día se frenó la evolución en el papel de YPF, acaso porque la intención de conseguirse un financiamiento sin límites (el último no se cubrió y precisó de importantes aportes de ANSES) halló también un límite: impuesto por el mercado. Lo cierto es que la oferta se movió a fondo, se hicieron más montos de negocios que lo máximo anterior -para rozar los $ 80 millones- y en el «mix» de órdenes existió un predominio, evidente, de los vendedores. La factura del volumen igualmente habló de una zona de asimilación muy importante si bien las defensas fueron superadas. El esquema clásico nos menciona que cuando se ingresa a zona de aceleración, cada nueva cifra alcanzada impone un compromiso a seguir creciendo, por la demanda, o bien un recogerse importante en actitud de la oferta. Lo mejor es siempre ver a precios y volumen, en la misma dirección con lo cual, la rueda del miércoles -negativa- tendría que haber recogido velas en cuanto a negocios y cerrar filas.

Todavía nos parece un «movimiento», no una tendencia que haya variado de fondo, presentando ahora un panorama de definiciones para rematar el ejercicio. Lo bueno, entre todo, es que los sucesos de diciembre le sacudieron la «modorra» a todos los vinculados al circuito bursátil local.

Corrió de nuevo la emoción, se volvió a transpirar por ver si se seguía (o había que vender), reapareció la adrenalina que siempre tiene que participar en un mercado bursátil. Después, las dos teorías, aquella de la renta de «bonos» reinvertida en acciones, o la que presumimos (en cuanto a que la cartera accionaria se reacomodara).

Todavía queda, a pesar de la baja, la aspiración a llegar a disputar el primer lugar en el «ranking» de 2012: solamente con un mes, para la historia. Algo que ni Papá Noel era capaz de prometerle a la Bolsa de Argentina. Una «señal de vida», eso también es para el elogio. Aunque no sepamos bien debido a qué...

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