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Cupones bursátiles
Después habrá que ver de qué modo se manipulan los dichos entre los agentes de Wall Street, para poder revestir otras ruedas de un toque alcista.
En síntesis, leyendo del modo más estricto y literal los dichos del titular de la Fed y utilizando cierta metáfora es como que la economía del Norte ha cumplido el período de terapia intensiva, pero no le dan el "alta" y el paciente necesita seguir utilizando las muletas, de una política monetaria sumamente laxa.
Hay quienes sostienen que ellas ya han salido de la crisis. Por su parte, Guy Sorman -a quien reflejamos en ésta columna días atrás- afirma que los europeos han dejado atrás la crisis. Un tanto inaudito, cuando en la pasada semana se afirmaba que Italia está necesitando ayuda del Banco Europeo. Y cuando se leen notas sobre desempleo las tasas son de terror. En el atribulado mundo de hoy nada parece ser confiable y depende de quiénes resultan los que opinan.
Esa falta de consistencia -y de ambigüedad en los discursos oficiales- dejan librado al instinto y convicción de los que operan para otorgarle una dirección a los mercados. A tal punto que hoy no se sabe ya si el oro es refugio, si sirve o si pasó a ser un activo tan volátil -y voluble- como los que intrínsecamente lo son. En nuestro mundillo local las referencias ni siquiera son ambiguas sino que no existen, para tomar un marco por válido y moverse dentro de ciertas reglas de juego.
Lo que hoy es de una forma la semana que viene puede ser de otra, en un año que ya está inmerso en un anticipado clima politizado donde -según a quiénes se escuche- nuestra economía está sin problemas o en un camino de ciclo negativo. Oficialismo, oposición, mercado, riesgo, golpes arrebatados, manos amigas, un brebaje que debe consumirse a diario cruzando los dedos.


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