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Cupones bursátiles
Siempre es tiempo para perfeccionar y cuando se transitan zonas de alta turbulencia -como ésta- es habitual que todo salte por los aires y los precios relativos entre los activos, se mezclen de manera anárquica.
Oportunidad para ir a las bases, comparar condiciones de las sociedades y medirlas contra la cotización de las acciones, buscando dejar de lado unos papeles en función de otros que posean más ventajas. O bien, incorporar cantidad de ciertos títulos que en mercado normal, no poseían el atractivo que el revoltijo provocado ha develado.
En síntesis, dejar de volar junto con declaraciones de todo tipo de analistas y funcionarios -sobre el default- dejando los pies sobre las baldosas del recinto bursátil y hacer los propios deberes (que otros se hagan cargo, de cumplir con los suyos, más complicados).
Es cierto -y sensato- que uno no puede evadirse hasta quedar a solas con la visión individual de las acciones, prescindiendo de la tendencia general, la de fondo, que termina por arrastrar a todo el mercado (sea lógico, o no).
Contra los que algunos funcionarios -de los que quieren quedar bien con las autoridades máximas -afirman que no importará cómo quede el entuerto, porque no cambiará en nada lo que ocurra en la economía: no posee seriedad que se piense que el país con default, o sin el mismo, se verá impermeable a los efectos que se generen. Porque, entonces, se tendría que afirmar que si el asunto se arregla: tampoco nada debería suceder, con las respuestas de los agentes económicos. Y sabemos que ésto no será así y casi es impensable que en tal hipótesis de máxima: todo permanezca impermeable. Referido a lo bursátil habría una reacción jubilosa y fogoneada por varias carreras fuertes, con una oferta retraída ante la desaparición del peligro grave.
Sea cual fuere lo que depara esa tendencia madre, siempre será mejor -en suba, o en baja- estar posicionados en las plazas de mejores virtudes: ya sea técnicas, como de mercado. Nunca estará demás el ejercicio permanente de vigilar lo suyo, cotejarlo, sacarle punta. Seguro...

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