4 de febrero 2015 - 00:00

Cupones bursátiles

WorlCom - 3a parte - Después de la quiebra de la entidad y a mediados del mes de julio del 2005, su ex director ejecutivo, Bernard Ebbers fue sentenciado a 25 años de prisión por nueve cargos de conspiración, fraude en valores y presentación de documentos falsos ante los organismos reguladores y controladores de los Estados Unidos. Luego de largas investigaciones se pudo dictaminar que el fraude fue encabezado por Bernard Ebber.

La sentencia pudo haber sido peor, pero las buenas acciones de la empresa WorldCom y la de su director, fueron favorables para que Bernard fuera sentenciado a menos tiempo. La juez neoyorquina, Bárbara Jones le pudo haber impuesto una sentencia de 30 a 80 años de prisión. Las buenas acciones de Bernard, para reducir su sentencia, fue la declaración ante las autoridades, de que ofrece todas sus pertenencias valorizadas en más de u$s 30 millones, para reparar daños y liquidar la empresa WorldCom.

La nota de color de este sonado caso es que Bernard es el único de los 6 directivos implicados, que mantiene su inocencia desde el inicio del juicio.

Los demás se han declarado culpables de las acciones cometidas en WorldCom, pero Bernard sigue declarando que nunca le llegaron documentos, que fueran de importancia para la declaración de pérdidas de la empresa.

A Los demás directivos implicados, Sullivan, Mayers, y Yates, que reconocieron su culpabilidad y acusaron a Bernard Ebbers de ser el ideólogo del fraude, ya que todas las acciones eran conocidas por él, les fueron rebajadas sus sentencias.

Después del fraude de WorldCom y otras compañías como Enron, el Congreso de los Estados Unidos comenzó a elaborar una serie de aplicaciones para frenar la ola de estafas millonarias de las empresas norteamericanas.

Se aprobó La ley de reforma de contabilidad de compañías públicas y protección al inversionista, que entró en vigencia en julio del 2002. Años más tarde la ley pasó a ser conocida como ley Sarbanes - Oxley . 

Esta ley crea una supervisión independiente, para auditar a los auditores de compañías cotizantes y le permite investigar sobre acciones poco claras que puedan influir de manera negativa en sus accionistas.

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