12 de julio 2017 - 00:00

Cupones bursátiles

WorldCom - 2a parte - Y la pregunta fundamental es ¿por qué Bernard Ebbers llegó a esta catástrofe financiera? Las investigaciones establecieron que en el 2000 la compañía ya estaba emitiendo deuda, pero ésta no se trasladó a los accionistas. Ese año, el mercado de las telecomunicaciones no anduvo bien, y afectó a WorldCom como a tantos otros, pero la sociedad "maquilló las pérdidas contables como inversiones de capital, y de esa manera sus estados financieros no las reflejaban, mientras que su flujo de caja seguía intacto y sin ningún endeudamiento. Para World-Com significó la declaración de bancarrota en 2002 y el despido de más de 12 mil personas, Bernard Ebbers fue enjuiciado y condenado a 25 años de prisión.

No sólo fue Bernard el encargado de realizar toda la maniobra, sino también tuvo sus colaboradores. El director financiero de World-Com, entre otros, Scott Sullivan, se hallaba implicado. Cuando la empresa inició el negocio mostraba grandes ingresos cercanos a los 1.000 millones de dólares, pero para inicios de 2000 entró en crisis, mostraban grandes pérdidas sus estados de resultados y el valor de las acciones estaba bajando. Por ello, Scott Sullivan comenzó a "inflar" los estados financieros de la empresa reemplazando los gastos por inversiones de capital.

Según las investigaciones de la comisión de Justicia, Scott Sullivan estaba siendo presionado por el director ejecutivo, Bernard Ebbers, a alterar las cuentas de manera que se vieran beneficios y que las acciones siguieran un camino ascendente. La sentencia pudo haber sido peor, pero las buenas acciones de la empresa WorldCom y la de su director, fueron favorables para que la sentencia de Bernard fuera menor.

La jueza neoyorquina, Bárbara Jones le pudo haber impuesto una sentencia de 30 a 80 años de prisión, pero Bernard pudo reducirla, al ofrecer todas sus pertenencias entre estas una millonaria suma en efectivo, para reparar daños y liquidar la empresa WorldCom,

La nota de color de este caso es que Bernard Ebbers es el único de los 6 directivos implicados, que mantiene su inocencia desde el inicio del juicio. Los demás se han declarado culpables de las acciones cometidas, pero Bernard sigue declarando que nunca le llegaron documentos, que fueran de importancia para la declaración de pérdidas de la empresa. A los demás directivos implicados, Sullivan, Mayers, y Yates, que reconocieron su culpabilidad y acusaron a Bernard Ebbers de ser el ideólogo del fraude, ya que todas las acciones eran conocidas por él, les fueron rebajadas sus sentencias.

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